La inteligencia artificial (IA) ha encontrado su camino en colegios e institutos, donde algunos alumnos la emplean para tareas académicas o actividades creativas. Sin embargo, su uso en el ciberacoso ha suscitado alarmas entre expertos, padres y educadores. La generación de deepfakes o imágenes manipuladas de contenido sexual es uno de los problemas más preocupantes, pero no el único. Menores están creando memes y perfiles falsos para humillar o suplantar a compañeros, lo que puede tener consecuencias devastadoras para la autoestima y la salud mental de las víctimas.
Impacto del ciberacoso en la salud mental de los menores
Las expertas consultadas por Maldita.es subrayan que estos abusos pueden afectar el sentido de seguridad y pertenencia de las víctimas, llevando a problemas graves como estrés, ansiedad, síndrome postraumático, autolesiones y, en casos extremos, al suicidio. A nivel global, el ciberacoso está en aumento, afectando a uno de cada seis niños, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La psicopedagoga Mariana Savid advierte que la IA generativa puede amplificar el daño emocional en entornos digitales, especialmente entre jóvenes. En las aulas, el uso de deepfakes se ha vuelto común, donde se manipulan imágenes para incluir el rostro de la víctima en contenido pornográfico, generando una realidad distorsionada que afecta seriamente su percepción.
Casos en España y recomendaciones para padres y educadores
En España, se han documentado incidentes en lugares como Villablino, Palma y Totana, donde la IA se ha utilizado para crear contenido sexual de menores. En el ámbito educativo, la situación no es mejor, con alumnos generando perfiles falsos y memes humillantes que se difunden a través de plataformas como WhatsApp y Telegram.
La profesora de Cibercomunicación y Nuevos Medios, Laura Cuesta, señala que prohibir el uso de herramientas de IA no es la solución. En su lugar, aboga por una educación tecnológica y afectiva que enseñe a los jóvenes a manejar de manera crítica el contenido que consumen y crean. La colaboración entre padres y educadores es esencial para establecer un entorno seguro donde los menores puedan expresar sus preocupaciones y recibir el apoyo necesario.
La Comisión Europea y la UNESCO han propuesto varias recomendaciones para abordar este problema, como fomentar una actitud crítica ante la información generada por IA y educar sobre las consecuencias legales del ciberacoso. Los padres deben ser un refugio seguro y promover un uso saludable de la tecnología, así como actividades fuera de internet que refuercen la empatía y la comunicación asertiva.
En resumen, la inteligencia artificial presenta tanto oportunidades como riesgos en el contexto educativo. Su uso indebido en el ciberacoso es un tema que requiere atención inmediata, y la clave está en la educación y la colaboración entre todos los actores involucrados.
