La perimenopausia es una fase que afecta a muchas mujeres y que, a menudo, llega sin una señal clara. Este periodo puede durar entre cuatro y ocho años, y se caracteriza por cambios hormonales significativos que pueden desbordar tanto física como emocionalmente. Aunque el ciclo menstrual puede continuar, es común que se presenten irregularidades y síntomas como cansancio, altibajos anímicos y dificultad para concentrarse, lo que puede causar confusión y preocupación, según la doctora Marimer Pérez, ginecóloga y especialista en salud hormonal femenina del Hospital El Pilar en Barcelona.
Una transición hormonal desconocida
La doctora Pérez explica que la perimenopausia no debe confundirse con la menopausia, ya que es una etapa de transición que puede comenzar años antes de que cese la menstruación. Durante este tiempo, los ovarios experimentan ciclos anovulatorios con mayor frecuencia, lo que provoca fluctuaciones en los niveles de estrógenos y progesterona. Esta inestabilidad hormonal puede manifestarse de diversas formas, generando una amplia gama de síntomas como cansancio persistente, insomnio, cambios de humor y reducción del deseo sexual.
Una de las dificultades que enfrentan muchas mujeres es que, a pesar de tener la menstruación, pueden no asociar sus síntomas con una transición hormonal. “La menstruación puede continuar, aunque con ciclos más cortos o irregulares, lo que dificulta la identificación de la perimenopausia”, señala la especialista. Esta falta de conocimiento sobre lo que ocurre en sus cuerpos puede llevar a las mujeres a sentirse desconectadas y a pensar que están experimentando problemas psicológicos en lugar de fisiológicos.
El impacto emocional de la perimenopausia
Un aspecto crucial que resalta la doctora Pérez es el impacto emocional que la perimenopausia puede tener en las mujeres. A menudo, este componente se subestima. “Muchas mujeres sienten una tristeza sorda, ansiedad, o inseguridad, pero no comprenden que estos síntomas son consecuencia de los cambios hormonales que están experimentando”, afirma. Este desequilibrio no es meramente psicológico, sino que tiene raíces fisiológicas, afectando neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que regulan el estado de ánimo.
Para afrontar esta etapa de manera efectiva, la doctora Pérez sugiere un enfoque integral que incluya educación y acompañamiento para las mujeres. “Es fundamental que comprendan lo que les ocurre y cómo manejarlo. No se trata de ‘aguantar’ hasta la menopausia, sino de entender el proceso y adoptar estrategias personalizadas”, enfatiza.
Entre las recomendaciones, se destaca la importancia de mantener un estilo de vida saludable que incluya una buena alimentación, ejercicio físico regular y una adecuada gestión del estrés. En casos donde los síntomas sean intensos y afecten la calidad de vida, la doctora no descarta la posibilidad de tratamientos hormonales, siempre bajo supervisión médica.
La perimenopausia debe ser vista como un proceso natural, una oportunidad para reconectar con el propio cuerpo. “No es el fin de nada, sino una transformación. Cuanto antes la identifiquemos, mejor podremos vivirla”, concluye la doctora Pérez.
El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, invita a las mujeres a informarse y buscar apoyo en esta etapa de sus vidas, porque el conocimiento es clave para una mejor salud y bienestar.
