El velero de 19 metros de eslora, conocido como Bau bau, lleva dos meses encallado en la duna fósil del Primer Muntanyar en Xàbia. Desde su embarrancamiento, la operación para reflotarlo ha estado paralizada, lo que genera preocupación ante la posibilidad de que un temporal pueda dañar la embarcación y esparcir fragmentos de fibra de vidrio por la bahía.
El Bau bau se encuentra actualmente recostado sobre uno de sus flancos, con una inclinación notable. A pesar de que el Ayuntamiento de Xàbia contrató a la empresa especializada Kraken Serveis Marítims para extraer los 300 litros de gasóleo y el aceite del motor, la situación sigue complicada. Esta empresa, con sede en Pego, es conocida por su experiencia en la abrupta costa de Xàbia y realizó la extracción de los contaminantes una semana después de que el velero encallara.
Un problema creciente
Con el paso de los días, el riesgo de que un temporal otoñal afecte al Bau bau aumenta. Cualquier tormenta podría hacer que la embarcación se desplace aún más hacia la tierra o choque repetidamente contra las rocas, lo que podría llevar a su destrucción. La situación se ha convertido en un verdadero problema para las autoridades locales, que han pasado la factura de la limpieza al propietario del velero.
El actual propietario adquirió la embarcación en una subasta celebrada el 13 de mayo de 2023 por la cantidad de 85 000 euros, una cifra considerada una ganga, dado que el Ministerio de Presidencia y Justicia había valorado el velero en 74 000 euros antes de abrir la puja. Sin embargo, el Bau bau arrastra un oscuro pasado, ya que fue interceptado por el Servicio de Vigilancia Aduanera en una operación contra el narcotráfico, cargado de hachís, antes de ser subastado.
Un verano de atracción turística
Durante el verano, el velero se convirtió en una atracción turística, generando interés y fotografías por parte de los visitantes. Sin embargo, con la llegada del otoño, su imagen ha cambiado drásticamente. Una tormenta, el 24 de julio, provocó que se soltase de la boya a la que estaba amarrado en el cabo de Sant Antoni, arrastrándolo hasta su actual ubicación.
El futuro del Bau bau es incierto. Si no se retira a tiempo, podría terminar destrozado, lo que cerraría un capítulo angustiante en su historia. Mientras tanto, el velero permanece encallado, «viendo pasar el tiempo», a la espera de una solución que parece lejana.
