Animales que enseñan: Suricatas, hormigas y gallinas como educadoras

La comprensión de la enseñanza en el reino animal ha avanzado notablemente en las últimas décadas, desafiando la creencia de que este comportamiento es exclusivamente humano. Investigaciones recientes han revelado que varios animales, incluidos los suricatas, las hormigas y las gallinas, participan en comportamientos que cumplen con los criterios de enseñanza.

La redefinición de la enseñanza animal

Durante años, la etología se ha enfrentado a la dificultad de definir qué implica realmente “enseñar”. Históricamente, se ha considerado que enseñar requiere la intención de un maestro de que el alumno aprenda, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de los animales para tener tales intenciones. Sin embargo, en 1992, los investigadores Caro y Hauser propusieron un enfoque más funcionalista que se centra en los resultados observables. Según esta perspectiva, para que se considere que hay enseñanza, deben cumplirse tres condiciones: un individuo experimentado debe modificar su comportamiento en presencia de un aprendiz inexperto, esta modificación debe suponer un coste para el maestro y el aprendiz debe adquirir conocimientos que no habría aprendido por sí solo.

Ejemplos de enseñanza en el reino animal

Uno de los ejemplos más fascinantes proviene de las madres de guepardo. En 1994, el biólogo Tim Caro documentó cómo estas madres enseñan a sus cachorros a cazar, atrapando gacelas jóvenes vivas para que los cachorros practiquen. Aunque Caro no pudo confirmar que este comportamiento mejorara las habilidades de caza de los cachorros, sí observó que las madres mostraban cualidades asociadas a una buena maestra.

En 2006, el estudio de las hormigas llevó la enseñanza a un nivel sorprendente. Los investigadores Nigel Franks y Tom Richardson encontraron que la hormiga Temnothorax albipennis guía a las más jóvenes en busca de alimento, adaptando su velocidad según la capacidad de aprendizaje de la inexperta. Este descubrimiento demostró que la enseñanza no es exclusiva de especies con alta inteligencia.

Los suricatas, por su parte, presentan un enfoque fascinante en su enseñanza. En julio de 2006, se observó que estos animales, que viven en una sociedad cooperativa en el desierto del Kalahari, guían a sus cachorros en la caza de escorpiones, comenzando con presas muertas y avanzando hacia presas vivas. Este proceso supervisado indica un nivel de enseñanza que va más allá de la mera supervivencia.

Finalmente, las gallinas también han demostrado ser excelentes monitoras de comedor. Según un estudio de Christine Nicol de la Universidad de Bristol, estas aves enseñan a sus polluelos a distinguir entre alimentos buenos y malos, utilizando una combinación de llamadas y comportamientos que guían a sus crías hacia las mejores opciones. Este comportamiento no solo mejora la supervivencia de los polluelos, sino que también cumple con los criterios de enseñanza definidos por los etólogos.

La enseñanza en el reino animal destaca la complejidad de los comportamientos de supervivencia y sugiere que la capacidad de enseñar no se limita a los humanos. Cada especie ha desarrollado sus métodos únicos para garantizar la transmisión de conocimientos esenciales para la vida en su entorno.