El neurocientífico español Álex Gómez-Marín ha compartido su experiencia cercana a la muerte, un episodio que le llevó a replantearse la relación entre el cerebro y la mente. Tras un grave sangrado estomacal, Gómez-Marín fue ingresado en la UCI, donde experimentó una serie de visiones que lo transformaron profundamente.
Durante su estancia en el hospital, el neurocientífico se sintió extremadamente débil y tuvo vivencias que describió como “experiencias”. En una de ellas, se vio en un pozo, iluminado por una luz que emanaba de tres figuras que le instaban a ascender. “Tenía la certeza de que, si aceptaba su ayuda, moriría”, explica Gómez-Marín.
Este episodio no solo le hizo reflexionar sobre su propia existencia, sino que también le impulsó a investigar sobre la consciencia y las experiencias cercanas a la muerte. “Lo que debemos preguntarnos es si, cuando morimos, hay algo de nosotros que sobrevive”, sostiene el neurocientífico.
Una nueva perspectiva sobre la mente
Gómez-Marín plantea que es necesario estudiar si la mente puede despegarse del cerebro. “Es importante analizar tanto las evidencias científicas como las teorías y la parte sociopolítica”, afirma. Cuestiona la idea de que el cerebro sea el productor de la mente, sugiriendo que podría actuar como un filtro que deja pasar percepciones.
Para ilustrar su teoría, el neurocientífico compara el cerebro con un filtro de luz: “Al igual que un filtro descompone la luz blanca en colores, el filtro no crea el rojo: lo deja pasar”. A partir de esto, argumenta que existen situaciones en las que el cerebro no funciona completamente, pero aun así se perciben vivencias intensas.
Gómez-Marín menciona dos teorías relevantes sobre el cerebro: la teoría productiva, que lo considera como una máquina que ordena, y la teoría permisiva, que lo ve como un filtro. Esta última fue respaldada por el filósofo estadounidense William James en su artículo ‘La inmortalidad humana’, donde señala que “el cerebro juega un papel fundamental, pero que las percepciones, la conciencia y la mente dependan de él no quiere decir que sea el que las esté produciendo”.
Desafíos y nuevas oportunidades
A pesar del riesgo que implica para su reputación estudiar la consciencia desde una perspectiva que algunos podrían considerar pseudocientífica, Gómez-Marín está decidido a seguir adelante. “Soy consciente de que esto puede poner en riesgo tu reputación, pero vale la pena”, afirma.
El neurocientífico siente que su experiencia cercana a la muerte le brindó una segunda oportunidad en la vida y está decidido a investigar lo que realmente le apasiona, sin importar las opiniones externas. Según él, este camino le permitirá explorar cuestiones fundamentales sobre la existencia humana y la naturaleza de la consciencia.
