El FMI proyecta un crecimiento del 2,4% para América Latina en 2025

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado sus proyecciones económicas para América Latina, anticipando un crecimiento del 2,4% en 2025 y del 2,3% en 2026. Esta moderación se produce en un contexto global donde el crecimiento mundial se espera en un 3,2% para 2025 y un 3,1% para 2026, con las economías avanzadas creciendo alrededor del 1,5%.

Las cifras reflejan un avance moderado para América Latina, que enfrenta desafíos como una inversión débil, tensiones comerciales y finanzas públicas exigidas. Sin embargo, se prevé un descenso de la inflación a medio plazo, lo que podría facilitar un entorno más estable para el crecimiento económico.

Proyecciones por país y factores de riesgo

Dentro del análisis regional, Guyana se destaca con un impresionante crecimiento proyectado del 10,3% en 2025, seguido de Argentina con 4,5%, Paraguay con 4,4%, Dominica con 4,2% y Panamá con 4,0%. En contraste, las grandes economías de la región presentan cifras más templadas, como Brasil con 2,4% y México con apenas 1,0%. Por otro lado, Haití continúa en contracción, con una proyección de -3,1%.

El informe del FMI también subraya el riesgo asociado a la volatilidad de las materias primas, la elevada deuda y la posible intensificación de las tensiones arancelarias. Estas variables podrían afectar la estabilidad económica y el crecimiento sostenido en la región.

Inflación y comercio global

A nivel mundial, se espera que la inflación baje a 4,2% en 2025 y a 3,7% en 2026, con diferencias notables entre diferentes bloques económicos. En cuanto al comercio mundial, el FMI prevé un crecimiento de alrededor de 2,9% para 2025 y 2026, aunque este crecimiento está condicionado por la fragmentación y los aranceles que afectan el flujo comercial global.

El panorama general para América Latina es uno de normalización lenta, con un crecimiento modesto, inflación en descenso y riesgos externos que aún dominan el contexto económico. Para lograr un avance significativo, el FMI advierte sobre la necesidad de implementar reformas que impulsen la productividad, la inversión y la competencia.

Así, el camino hacia un crecimiento más robusto en la región dependerá de una mayor inversión, estabilidad fiscal y un entorno comercial con reglas claras en un mundo cada vez más fragmentado.