Berenjenas palestinas en Madrid: un legado cultural en peligro

Las berenjenas cultivadas en Madrid, que provienen de semillas palestinas, están desempeñando un papel crucial en la preservación de un legado cultural en medio de las adversidades. Durante un taller impartido por la artista palestina Shayma Hamad, los asistentes aprendieron a elaborar makdous, una conserva tradicional de la gastronomía palestina, que simboliza no solo la riqueza culinaria sino también la resistencia de un pueblo.

“Las berenjenas para el makdous tienen que ser muy pequeñas. Cuanto más grandes sean, más agua acumulan y hay más riesgo de que la conserva se estropee”, explica Shayma a los participantes del taller, que se lleva a cabo en el Centro de Acercamiento a lo Rural, la sede en Madrid de Campo Adentro. Este proyecto combina producción agrícola, social y cultural, y busca fomentar la conexión con la tierra y las tradiciones culinarias de Palestina.

Un viaje de semillas y cultura

La historia de cómo estas semillas palestinas han llegado a Madrid es un relato de perseverancia. En 2023, Campo Adentro inició una colaboración con BastaTheatre, un colectivo palestino que promueve el diálogo artístico y cultural. Con el proyecto BastaLand, se busca cultivar y producir alimentos en un esfuerzo por financiar sus iniciativas sin depender de subvenciones. Entre sus productos, se encuentran el Habibi Tahini y el Habibi Za’atar, elaborados con ingredientes que han germinado en la capital española.

“Las materias primas para estos productos provienen de semillas palestinas que han crecido en Madrid”, señala Fernando García Dory, fundador de Campo Adentro. Desde marzo, se han distribuido semillas de variedades palestinas en colaboración con la red Madrid Agroecológico, sembrando así un futuro de resistencia y solidaridad.

La amenaza a la biodiversidad palestina

El conflicto en Palestina ha llevado a un asalto sistemático a las prácticas agrícolas, con un ataque reciente al banco de semillas palestino en Hebrón, donde se custodian más de 80 variedades de cultivos autóctonos. Según Mohammad, un trabajador de la Unión de Comités de Trabajadores Agrícolas (UAWC), el ataque del 31 de julio de 2023 destruyó infraestructuras vitales y puso en riesgo miles de metros cuadrados de cultivos locales. “Estas semillas son más que un simple alimento. Representan nuestra historia, cultura y resiliencia frente al cambio climático”, afirma.

La UAWC, fundada en 1986, tiene como misión defender los derechos de los agricultores palestinos y garantizar su acceso a variedades locales, un aspecto fundamental en la preservación de la biodiversidad agrícola. En un contexto donde el 98,5% de las tierras agrícolas en Gaza están dañadas, la lucha por mantener estas semillas es vital para la soberanía alimentaria palestina.

El ataque al banco de semillas ha sido condenado por diversas organizaciones, que lo califican de “agresión política” y un intento de destruir no solo los cultivos, sino la identidad de un pueblo. “Para Israel, la comida es un arma. Para mí, es una herramienta de defensa”, concluye Shayma, quien ha utilizado su arte y su cocina como un medio para expresar la conexión entre la comida y la identidad cultural palestina.

La labor de preservar las semillas y la cultura culinaria palestina en Madrid es un acto de resistencia, que no solo alimenta el cuerpo, sino también el espíritu de un pueblo que lucha por no ser olvidado.