Estudios revelan que la oralidad refuerza la lectoescritura en escuelas

Los recientes estudios realizados en Catalunya han puesto de manifiesto la importancia de reforzar la expresión oral desde las etapas más tempranas de la educación. Investigaciones muestran que una mayor atención a la lengua oral no solo mejora la lectoescritura, sino que también impacta positivamente en el rendimiento académico general del alumnado.

La oralidad como base del aprendizaje

Pilar Prieto, investigadora ICREA del Departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), sostiene que «el fomento del discurso oral tiene como consecuencia la mejora de la lectoescritura, ya que es la base del lenguaje». Este argumento se refuerza con los últimos resultados de las pruebas orales del alumnado en sexto de primaria y cuarto de ESO en Catalunya, que revelan diferencias significativas en favor del castellano frente al catalán en algunos indicadores.

Prieto aboga por un cambio de paradigma en la enseñanza de la lengua. Su grupo de investigación ha demostrado que trabajar la oralidad, mediante intervenciones de narrativa oral desde la educación infantil y primaria, mejora el aprendizaje lingüístico. En un estudio específico, se evidenció que la potenciación del discurso narrativo oral complejo tiene un impacto directo en el rendimiento académico, lo que contribuye a la reducción del abandono escolar temprano.

Programas educativos innovadores

La investigadora Júlia Florit-Pons ha desarrollado un programa enfocado en aulas de educación infantil en L’Hospitalet, donde muchos estudiantes no hablan catalán de forma habitual. «Observamos mejoras en la estructura narrativa y un uso más frecuente del catalán entre los niños», explica Florit-Pons. Estos resultados han llevado al desarrollo de una nueva versión del programa específicamente diseñada para aulas de acogida, que se implementa actualmente en 20 escuelas de Catalunya con 176 niños participantes.

Los datos preliminares son alentadores; tanto docentes como alumnos han notado mejoras sistemáticas en la comprensión oral y escrita, así como en el uso social del catalán. La investigadora Ingrid Vilà-Giménez destaca que «los alumnos ‘nouvinguts’ sienten que entienden y hablan mejor el catalán, lo cual es una excelente noticia».

La implementación de estos programas educativos requiere una atención particular a la forma en que se enseña el idioma. Según las investigadoras, es crucial incluir actividades comunicativas relevantes y contextualizadas en situaciones reales, de manera transversal en todas las materias, no solo en las clases de lengua.

Además, es fundamental que los estudiantes estén expuestos a un modelo lingüístico de calidad. «Trabajamos para que los docentes sean conscientes de su papel como referentes lingüísticos y dispongan de herramientas para fomentar la oralidad en el aula», concluyen.

La evidencia acumulada sugiere que priorizar la expresión oral no solo mejora las habilidades lingüísticas de los estudiantes, sino que también contribuye a su éxito académico a largo plazo, haciendo necesario un replanteamiento en la forma en que se aborda la enseñanza de la lengua en las aulas.