El Ministerio de Sanidad ha presentado hoy los resultados de la encuesta ESTUDES 2025, que revela una notable disminución en el consumo de tabaco y cannabis entre los jóvenes españoles de 14 a 18 años. La encuesta, basada en 35 256 entrevistas a estudiantes de Enseñanza Secundaria, muestra que el 27,3 % ha fumado tabaco al menos una vez en la vida, una caída significativa respecto al 33,4 % registrado en 2023. Además, el 21,2 % ha consumido tabaco en el último año y el 15,5 % en los últimos 30 días.
La tendencia a la baja se refleja también en el consumo diario, que se sitúa ahora en el 4,3 %, frente al 7,5 % del año anterior. La edad media de inicio en el consumo de tabaco se mantiene en 14,1 años, y el 46,4 % de los jóvenes fumadores ha intentado dejar el hábito en el último año. En cuanto al cannabis, el 21,0 % de los estudiantes ha probado esta sustancia alguna vez, una reducción respecto al 26,9 % en 2023.
Descenso en el consumo de alcohol y aumento de la percepción de riesgo
El informe también destaca un descenso en el consumo de alcohol, que aunque sigue siendo la sustancia más frecuente, ha bajado al 73,9 % entre los adolescentes. En los últimos 30 días, el 51,8 % ha consumido alcohol, un descenso desde el 56,6 % del año anterior. Las prácticas de riesgo asociadas al alcohol, como emborracharse o el “binge drinking”, también han disminuido, alcanzando niveles históricos bajos.
Un aspecto relevante es el aumento de la percepción del riesgo entre los jóvenes. El 94,1 % de los adolescentes considera que el consumo habitual de cannabis entraña un alto riesgo, mientras que el 93,3 % opina lo mismo sobre el tabaquismo diario. Estos datos reflejan un cambio positivo en la conciencia sobre los peligros del consumo de sustancias.
Impacto positivo de las políticas de prevención
El informe señala que el consumo de otras sustancias, como los alucinógenos o la cocaína, también ha disminuido. La cocaína se sitúa en un 1,6 % de consumo, mientras que los alucinógenos bajan al 1,4 %. Este conjunto de datos sugiere una evolución favorable en los hábitos de los adolescentes, lo que subraya la efectividad de las políticas de prevención y educación implementadas en los últimos años.
A pesar de estos avances, los expertos advierten sobre la necesidad de mantener la vigilancia y reforzar las acciones específicas dirigidas a grupos más vulnerables, así como ante las nuevas formas de consumo que están emergiendo. La situación actual es esperanzadora, pero se requiere un esfuerzo continuo para asegurar que las tendencias positivas se mantengan en el futuro.
