El primer ministro de Singapur, Lawrence Wong, ha declarado que el país comenzará a tratar el vapeo como un problema de drogas, imponiendo penas de prisión y castigos más severos para quienes comercialicen vapeadores que contengan sustancias nocivas. Durante un discurso a la nación, Wong subrayó la preocupación por la creciente adicción a estos dispositivos, alertando que “muchos de estos vapeadores contienen sustancias adictivas y nocivas, como el etomidato”, y advirtió que en el futuro podrían incluir drogas aún más peligrosas.
Desde 2018, el uso de vaporizadores está prohibido en Singapur y las leyes actuales establecen una multa de hasta 2 000 dólares por poseer, usar o comprar estos dispositivos. Sin embargo, el primer ministro reconoció que, a pesar de la legislación, los contrabandistas continúan introduciendo vapeadores en el país. «Hasta ahora, hemos tratado a los vapeadores como al tabaco. Como mucho imponíamos una multa, pero eso ya no es suficiente», afirmó Wong al anunciar una nueva campaña nacional contra el uso de estos dispositivos, que incluirá programas educativos en las escuelas.
Aumento en los casos de estudiantes con vapeadores
La situación es alarmante, ya que el 26 de febrero de 2024, el Ministro de Salud, Ong Ye Kung, informó que aproximadamente 2 000 estudiantes, incluidos los de instituciones de educación superior, fueron denunciados por posesión o uso de vaporizadores electrónicos en el último año. Esta cifra representa un notable incremento respecto a los 800 casos registrados en 2022 y los 900 de 2023.
A pesar de los esfuerzos de las escuelas por aumentar los controles, el entonces Viceministro de Educación, Maliki Osman, admitió que los sistemas de detección no son del todo eficaces. En respuesta a esta problemática, el Ministerio de Salud ha lanzado una línea telefónica llamada QuitLine, destinada a ayudar a los padres que sospechen que sus hijos están vapeando. Esta iniciativa permite a los padres solicitar asistencia para sus hijos sin temor a multas o sanciones, a menos que sean sorprendidos usando o en posesión de vapeadores.
Con estas medidas, Singapur se establece como un líder en la lucha contra el consumo de vapeadores, mientras que otros países, como el Reino Unido, también están endureciendo sus políticas. Desde junio de 2023, el Reino Unido prohíbe la venta y suministro de vapeadores desechables, buscando reducir el acceso de los jóvenes a estos dispositivos y los residuos que generan.
Las nuevas políticas de Singapur reflejan un enfoque más agresivo hacia el vapeo, poniendo de relieve la preocupación por la salud pública y la necesidad de proteger a las generaciones más jóvenes de los peligros asociados al uso de estos productos.
