Vivir en un contenedor de 48 m² parecía perfecto… hasta que llegó la factura de 2.100 €: el detalle que nadie cuenta

familia viviendo en un contenedor marítimo azul en Bélgica

En la localidad belga de Zemst, una familia decidió dar un giro inesperado a su vida: mudarse a un contenedor marítimo de apenas 48 metros cuadrados mientras reforman su futura casa. La idea, que muchos calificaron de locura, se ha transformado para Glenda y Joris en una historia de unión, esfuerzo y creatividad.

Ambos comenzaron esta aventura en noviembre de 2024, tras vender su antigua vivienda y adquirir una casa antigua que necesitaba una reforma completa. Sin posibilidad de mantener dos hipotecas ni de asumir un alquiler temporal, apostaron por una solución radical: comprar un contenedor y convertirlo en un hogar provisional.

Un contenedor azul convertido en refugio

El contenedor, al que llamaron “Bluey” por su color azul, costó menos de 10.000 euros y fue reacondicionado por ellos mismos. En su interior lograron incluir una cocina, un baño, un salón y un dormitorio que comparten con sus dos hijos, Féline y Jannes.

“Queríamos algo práctico, sin tirar el dinero en alquileres”, explica Joris, que trabaja cada día en la reforma de la vivienda principal. Mientras tanto, los niños participan en las obras y disfrutan del gran jardín, donde la familia instaló una cama elástica y una casita de juegos.

La factura de la luz, el gran problema

Sin embargo, no todo ha sido idílico. La familia reconoce que el mayor inconveniente es el gasto energético. Su factura anual pasó de unos 250 euros a más de 2.100. El motivo: calefactores eléctricos en invierno y aire acondicionado portátil en verano. “Cuando hace calor fuera, dentro es insoportable”, comenta Glenda.

Aun así, el espacio reducido no ha sido un obstáculo. La familia se ha adaptado a su pequeño hogar azul, al que consideran una etapa temporal que les acerca a su objetivo: la casa que están construyendo juntos.

Un final previsto para 2027

Si todo avanza según lo planificado, podrán mudarse a su nueva vivienda en mayo de 2027. Hasta entonces, “Bluey” sigue siendo el escenario de una historia marcada por la paciencia y el trabajo en equipo. “No es lo ideal, pero es temporal. Y lo que estamos construyendo juntos vale la pena”, concluyen.