El PP bajo crítica por su postura sobre el Sáhara Occidental

El periódico marroquí Le360 ha lanzado un ataque directo a la postura del Partido Popular (PP) respecto al Sáhara Occidental, acusándolo de intensificar sus provocaciones en un contexto donde la soberanía marroquí se ha consolidado. En el artículo titulado «Sáhara, Ceuta y Melilla: el Partido Popular español en guerra con la realidad», el periodista Tarik Qattab expone cómo el PP combina maniobras parlamentarias y una retórica humanitaria con una agitación independentista en torno a las ciudades de Ceuta y Melilla.

Según Qattab, esta estrategia no se basa en un proyecto diplomático, sino que surge de un «reflejo colonial herido» y de «cálculos electorales internos». El PP, en su opinión, no defiende los intereses de España, sino que combate obstinadamente una realidad histórica que ya ha cambiado. Este ataque se produce tras el quincuagésimo aniversario de la Marcha Verde y en un momento en que una nueva resolución del Consejo de Seguridad ha reafirmado la primacía del plan de autonomía marroquí.

Iniciativas del PP y reacciones en el Parlamento

El PP ha lanzado recientemente una ofensiva «diplomática, mediática y política» contra Marruecos, lo que el autor del artículo considera un intento de contrarrestar el impulso internacional favorable hacia el país vecino. Esta ofensiva incluye una propuesta presentada en el Parlamento español, donde el PP exige al Gobierno que aclare su postura sobre el Sáhara y reafirme su apoyo a las decisiones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que anularon acuerdos bilaterales con Marruecos.

Además, el PP solicita la asignación de 7 millones de euros a los campamentos de Tinduf y un informe detallado sobre la ayuda enviada a la población saharaui entre 2021 y 2025. Según Qattab, estas exigencias son «absurdas y anacrónicas», surgiendo en un contexto de elaboración de nuevos acuerdos tras la reciente resolución del Consejo de Seguridad del 31 de octubre.

Una retórica de confrontación interna

El artículo de Le360 señala que la retórica del PP refleja un cálculo electoral y un temor estratégico, además de viejos reflejos de la historia colonial. Se argumenta que las acciones del PP, incluyendo la organización de una reunión del Comité de Dirección Nacional en Melilla, no están dirigidas a Marruecos, sino a la opinión pública española, buscando hacer creer que el Gobierno no protege adecuadamente las ciudades en el norte de África.

La crítica se extiende a la revisión de importaciones agrícolas marroquíes solicitada por el PP, que se presenta como una respuesta a una supuesta competencia desleal. Sin embargo, el autor argumenta que estos ataques son más una presión política hacia Madrid que una preocupación genuina por la economía.

Finalmente, se concluye que las iniciativas del PP chocan con la realidad innegable de que España ha reconocido oficialmente el plan de autonomía marroquí como base para una solución política. Este reconocimiento ha sido respaldado por la continuidad de la cooperación económica, de seguridad y migratoria entre España y Marruecos, así como por la postura similar adoptada por otros países europeos y aliados internacionales.