En la provincia de Almería, el pequeño pueblo de Abrucena, situado en la falda norte de Sierra Nevada, se ha convertido en un referente de biodiversidad. Este municipio, que cuenta con menos de 1 300 habitantes y una rica historia que se remonta a asentamientos neolíticos, alberga una extraordinaria variedad de flora y fauna, siendo uno de los lugares más biodiversos del sur de la península ibérica.
En su entorno se han catalogado 154 comunidades vegetales diferentes y 2 354 especies de plantas. En las zonas de media montaña predominan los chaparros y las encinas, mientras que en cotas más elevadas se pueden encontrar paisajes más forestales, con una notable presencia de pinos. Entre las plantas más comunes se encuentran el poleo, la zahareña, la manzanilla, el rompepiedras, la aliaga, la bolina, el almecino y el esparto, todas utilizadas durante generaciones en la medicina popular y en oficios rurales.
Un desarrollo sostenible y respetuoso
Abrucena promueve un modelo de desarrollo que respeta su entorno natural. Su apuesta por un turismo sostenible busca satisfacer las necesidades de los visitantes actuales mientras se protegen y mejoran las oportunidades de futuro. La combinación de altitud, clima y aislamiento convierte a Sierra Nevada en un refugio biológico excepcional, donde habitan especies emblemáticas como el águila real y el águila perdicera, además de una notable población de jabalíes y cabras montesas, que es la más numerosa del mundo en esta zona.
Sin embargo, los verdaderos protagonistas de esta biodiversidad son los invertebrados, con más de 18 000 especies registradas, muchas de ellas adaptadas a las duras condiciones de la alta montaña. Esta diversidad se debe a factores como la altitud, la orientación meridional y el aislamiento respecto a otras cordilleras.
Un entorno natural privilegiado
El territorio de Abrucena ofrece espacios naturales que combinan ocio, educación ambiental y conservación. El Área Recreativa de La Roza cuenta con mesas, agua potable, barbacoa, zona de acampada y baños, siendo un lugar ideal para disfrutar del día a solo 8 km del pueblo. Además, el Mirador de la Jairola se alcanza mediante un sendero que atraviesa terrazas, huertas y una antigua acequia.
Asimismo, el Aula de Naturaleza Paredes es un centro de interpretación y actividades ambientales en pleno entorno montañoso, diseñado para fomentar la protección del medio ambiente. El Mirador Haza Ribera forma parte de la ruta cicloturística Transnevada, que parte desde Abrucena y atraviesa parajes como La Roza, el pinar de Hoya Grande y el barranco de Las Chorreras.
Abrucena, que un día fue parte de la frontera medieval y del legado de los Reyes Católicos, se erige como un símbolo de la biodiversidad almeriense y un exponente del ecoturismo y la conservación del entorno natural.
