Los ultraprocesados perjudican la salud en hospitales españoles

La reciente decisión del Ministerio de Consumo de retirar los alimentos ultraprocesados de hospitales y residencias en España ha suscitado un intenso debate sobre la alimentación en entornos sanitarios. Esta medida se produce tras la publicación de tres estudios en The Lancet, que evidencian los riesgos asociados al consumo de estos productos, lo que ha llevado a las autoridades a actuar.

Cristina Fente Sampayo, catedrática del Área de Nutrición y Bromatología en la Universidade de Santiago de Compostela, destaca que la eliminación de ultraprocesados es un primer paso necesario, aunque insuficiente para garantizar una dieta más saludable. Según Fente, estos productos, que contienen altos niveles de grasas saturadas, azúcares y aditivos, están relacionados con un aumento en la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. «Al consumir ultraprocesados, se deteriora la calidad dietética y se incrementan los costes de la salud pública», señala la experta.

Impacto en la recuperación y en la salud pública

La eliminación de ultraprocesados en hospitales es crucial, ya que estos entornos deben ser un ejemplo de hábitos saludables. «Cuando un paciente ingresa, espera recibir lo mejor para su salud. Ofrecer ultraprocesados es un mensaje contradictorio que puede empeorar su recuperación», explica Fente. En Galicia, los alimentos ultraprocesados más comunes incluyen pizzas precocinadas, snacks salados, cereales azucarados y embutidos, productos que a menudo se eligen por la falta de tiempo para preparar comidas saludables.

Fente advierte que muchos de estos alimentos se comercializan con etiquetas que sugieren ser saludables, engañando al consumidor. «Es esencial leer la lista de ingredientes para evitar caer en la trampa de los mensajes publicitarios», añade. Por ejemplo, un yogur natural es beneficioso, pero un yogur azucarado ofrece un aporte nutricional muy limitado.

Propuestas para una alimentación más saludable

La catedrática también propone una serie de medidas adicionales para mejorar la alimentación de la población. «Es fundamental implementar educación nutricional desde la infancia, así como simplificar el etiquetado nutricional para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas», señala. Además, sugiere la creación de impuestos específicos sobre los ultraprocesados y una regulación más estricta de la publicidad dirigida a niños.

El acceso a alimentos frescos y locales también es clave para fomentar una dieta saludable. Fente enfatiza la necesidad de que los políticos trabajen para que estos alimentos sean asequibles y accesibles. «Legumbres, pescado y frutas de temporada deberían ser la base de nuestra alimentación en Galicia», concluye.

Con estas iniciativas, se espera que la sociedad española avance hacia una dieta más saludable, que priorice el consumo de alimentos frescos y minimice la ingesta de ultraprocesados.