Durante una emotiva gala, el alcalde de Lugo, Miguel Fernández, se comprometió a reclamar el Museo da Romanización, un centro que muchos consideran esencial para preservar el legado histórico de la ciudad y su emblemática muralla. Este evento, que reunió a numerosos ciudadanos, estuvo lleno de recuerdos y anécdotas que reflejan el profundo vínculo que los lucenses sienten hacia su herencia cultural.
La muralla, considerada un símbolo de identidad, fue el hilo conductor de la gala. Rubén Arroxo, uno de los asistentes, recordó el día en que la muralla fue declarada Patrimonio de la Humanidad, una jornada que coincidió con un temporal que obligó a los estudiantes a no asistir a clase. Por su parte, Sara Meijide, la presentadora del evento, enfatizó que «non hai nada máis lucense ca ir dar unha volta pola Muralla», resaltando la importancia de este monumento en la vida cotidiana de los lugueses.
Reivindicación del Museo da Romanización
La necesidad de involucrar a la ciudadanía en el cuidado de la muralla y en la promoción de su historia fue un tema recurrente a lo largo de la noche. Enrique González, arqueólogo municipal, hizo hincapié en la importancia del Museo da Romanización como pieza clave para seguir valorando el patrimonio romano de Lugo. «Gustaríame que dentro de 25 anos poidamos dicir que o museo da romanización tamén o conseguimos entre todos», afirmó González, destacando la necesidad de un esfuerzo colectivo para lograr este objetivo.
El alcalde Fernández, en su intervención, asumió el compromiso de «ir dunha vez por todas a polo museo», mostrando su disposición a colaborar con todas las entidades necesarias para que la reivindicación se convierta en realidad. Este compromiso fue bien recibido por los asistentes, quienes recordaron que el reconocimiento de la UNESCO fue posible gracias al esfuerzo conjunto de la sociedad.
Una jornada de celebración y unión
La gala también fue el broche de oro a días de celebraciones en Lugo. Durante la mañana, el Día da Bicicleta y otras actividades festivas conmemoraron la efeméride. La Banda Municipal de Lugo ofreció un concierto en O Vello Cárcere, mientras que un espectáculo de flashmob en la Praza de Ferrol reunió a ciudadanos al ritmo de «Terra» de Tanxugueiras, demostrando que los lugueses viven y sienten su muralla de manera vibrante.
Este evento, que combinó momentos de nostalgia, música y magia, reflejó el profundo amor de la comunidad hacia su patrimonio cultural, reafirmando que la lucha por el reconocimiento del Museo da Romanización es una tarea que concierne a todos los ciudadanos. La gala fue un recordatorio de que la historia de Lugo está viva y que su muralla seguirá siendo un punto de encuentro y orgullo para las futuras generaciones.
