En Cox’s Bazar, Bangladesh, una joven rohingya de 14 años llamada Sofaida ha encontrado un nuevo camino hacia la educación gracias a los Centros de Aprendizaje Comunitario, apoyados por Education Cannot Wait y establecidos por Save the Children. Estos centros garantizan que las adolescentes, incluidas aquellas con discapacidad, puedan acceder a la formación que necesitan para continuar su desarrollo académico.
El campamento de refugiados, que alberga a miles de personas, se enfrenta a numerosos desafíos, entre ellos incendios, inundaciones y un entorno de inseguridad. Sofaida llegó a Bangladesh en 2017, huyendo de la violencia en Myanmar. Desde entonces, su vida ha estado marcada por la lucha constante por la educación y la inclusión.
Un nuevo comienzo en la educación
Desde pequeña, Sofaida ha lidiado con una discapacidad física que le dificultaba asistir a clases. Su padre la llevaba a un centro de aprendizaje, pero las creencias culturales y la pandemia de COVID-19 interrumpieron su educación durante años. En 2022, se matriculó en el Centro de Aprendizaje Comunitario de Save the Children, donde comenzó a descubrir su pasión por la poesía y otras materias.
«Me gusta venir aquí. Después de matricularme, aprendí poesía, a crear palabras, el abecedario y muchas otras cosas», comenta Sofaida con entusiasmo. A diferencia de otros centros, este está diseñado exclusivamente para niñas y se encuentra a pocos minutos a pie de sus hogares, lo que facilita su acceso a la educación.
El impacto del apoyo especializado
El personal de Humanity & Inclusion ha sido fundamental en el proceso de adaptación de Sofaida. Al visitarla en su hogar, pudieron identificar sus necesidades y ofrecerle ejercicios que mejoraron su movilidad. «Después de hacer ejercicios, ahora puedo caminar bastante bien», afirma con orgullo.
La educación ha proporcionado a Sofaida una nueva independencia. Asiste al centro todas las mañanas y se ha integrado bien en su entorno, formando vínculos importantes con sus compañeros. «Tengo dos muy buenos amigos aquí. Estudio y juego con ellos», dice, reflejando su creciente autoestima.
Los padres de Sofaida también han notado los cambios significativos en su hija y han expresado su gratitud a Young Power in Social Action, ECW y Humanity & Inclusion. La maestra Kulsoma ha observado el impacto positivo que los centros de aprendizaje tienen en la comunidad rohingya, donde las restricciones culturales a menudo limitan las oportunidades educativas para las niñas.
Desde que se inició la afluencia de refugiados, Education Cannot Wait ha trabajado incansablemente para proporcionar espacios seguros y accesibles para la educación. A pesar de que Cox’s Bazar ofrece seguridad a las familias que huyen de la violencia, muchos niños y niñas rohingya aún carecen de acceso a educación, atención médica y servicios básicos.
La historia de Sofaida es un testimonio del potencial inexplorado de cada niña en circunstancias difíciles. Con más recursos, ECW y sus socios pueden ampliar las oportunidades de aprendizaje y garantizar que más niñas como Sofaida tengan la oportunidad de soñar, aprender y crecer.
La lucha de Sofaida por la educación es un ejemplo inspirador de resiliencia y esperanza. A medida que continúa escribiendo su propia historia, es fundamental que la comunidad internacional apoye iniciativas que permitan a más niñas acceder a la educación y transformar sus vidas.
