La CE planea recortar ayudas a viticultores y tabacaleros españoles

La organización agraria ASAJA Extremadura ha denunciado que la Comisión Europea (CE) planea suprimir las ayudas a los productores de vino, tabaco y agricultores que deseen jubilarse. Esta alarmante información se basa en un borrador preliminar presentado para los presupuestos de la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2028-2034.

Según el presidente de ASAJA Extremadura, Ángel García Blanco, si se lleva a cabo esta propuesta, la soberanía alimentaria de Europa estará en grave riesgo, ya que será prácticamente imposible continuar con la actividad agrícola. Este recorte se traduce en una disminución del presupuesto de más del 22% con respecto a las cuentas actuales, lo que representa cerca de 80.000 millones de euros.

Impacto en el sector vitivinícola y tabacalero

La CE ha decidido eliminar todo tipo de ayuda al sector del vino, lo que afecta a casi 83.000 hectáreas en la región, convirtiéndose en el tercer gran cultivo tras el cereal y el olivar. Esta medida se suma a la incompatibilidad del cobro de pensiones con la actividad agraria, lo que pone en una situación crítica a los agricultores, quienes ya lidian con pensiones mínimas y una falta de relevo generacional.

García Blanco ha dejado claro que estas decisiones amenazan no solo a los cultivos, sino a la existencia misma de la agricultura en Europa. Además, ha instado al Parlamento Europeo a considerar la posible desaparición de la agricultura europea y a hacer frente a lo que él considera un ataque directo por parte de la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen.

Reacciones y futuro incierto

El líder agrario ha expresado su incomprensión ante el apoyo que algunos grupos políticos brindan a estas propuestas y ha advertido que se avecina un otoño “muy calentito”, con la posibilidad de protestas en la calle y tractores bloqueando carreteras. La situación exige una respuesta inmediata para salvaguardar el futuro de la agricultura en España y Europa.

La situación actual pone de manifiesto la fragilidad del sector agrario, que ya enfrenta múltiples desafíos, y resalta la necesidad de una política que apoye de manera efectiva a los agricultores. Las decisiones que tome la CE en las próximas semanas serán cruciales para determinar el rumbo del sector en los años venideros.