Limitar las fugas de metano podría retrasar el cambio climático

La industria energética mundial ha perdido más de 8 millones de toneladas de metano en 2023, según un artículo publicado en la revista ‘Science’. Este gas, el segundo mayor causante del calentamiento global tras el dióxido de carbono (CO2), se escapa principalmente a través de fallos en maquinaria y tuberías, así como por la falta de interés o recursos para evitar estas fugas. Limitar estas emisiones podría proporcionar un respiro temporal en la lucha contra el cambio climático, permitiendo ganar tiempo para reducir las emisiones de CO2, que son más difíciles de eliminar.

Impacto del metano en el cambio climático

El metano es significativamente más potente que el CO2 en términos de calentamiento global, generando decenas de veces más impacto por la misma cantidad emitida. Sin embargo, se degrada en la atmósfera en un periodo de diez años, en contraste con los siglos que puede tardar el CO2. Según Luis Guanter, experto de la Universidad Politécnica de Valencia, mitigar las fugas industriales de metano es una de las formas más efectivas y económicas para abordar el problema del cambio climático.

Las emisiones de metano provienen de diversas fuentes, siendo las actividades humanas responsables de aproximadamente dos tercios de las emisiones actuales. Entre ellas se incluyen la agricultura, particularmente la ganadería y los arrozales, los vertederos descontrolados y las pérdidas en la industria energética fósil. Guanter subraya que la industria debería al menos proceder a quemar el metano en exceso, un proceso conocido como ‘flaring’, en lugar de liberarlo a la atmósfera de forma irresponsable.

Innovaciones tecnológicas en la detección de fugas

Hasta hace poco, los mapas globales de emisiones de metano se basaban en estimaciones y observaciones aéreas. Sin embargo, el estudio más reciente se fundamenta en datos de GHGSat, una constelación de satélites que proporciona una resolución sin precedentes. En 2023, estos satélites monitorizaron 2,4 millones de kilómetros cuadrados, identificando 3 114 fugas de metano en infraestructuras industriales, cada una emitiendo más de 100 kilogramos por hora.

La precisión que ofrecen estos satélites permite a los investigadores identificar las fuentes de emisión a nivel de infraestructura individual y evaluar la frecuencia de las fugas. Esta información es crucial para desarrollar estrategias efectivas de mitigación. A pesar de que el volumen total de metano detectado podría ser una infravaloración, el sistema ayuda a identificar las principales fuentes de emisiones, facilitando así la acción.

Los países con mayores emisiones de metano suelen ser aquellos que producen más combustibles fósiles, como Estados Unidos, Rusia y China. Curiosamente, Turkmenistán también figura entre los principales emisores. En el caso de España, aunque no se registran emisiones industriales de metano, sí existen contribuciones de vertederos, como el de Valdemingómez en Madrid.

A medida que avanza la investigación, se hace evidente que la industria fósil debe adoptar medidas inmediatas para enfrentar el problema del metano. Detectar y reparar fugas, mantener las instalaciones adecuadamente y evitar la quema o liberación del gas son pasos cruciales que deben implementarse para reducir su contribución al cambio climático.

En conclusión, aunque limitar las fugas de metano no resolverá por completo el problema del calentamiento global, representa una acción crítica que podría proporcionar el tiempo necesario para realizar cambios más profundos en la reducción de emisiones de CO2 y en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.