Washington intercepta un quinto petrolero de la flota fantasma

En un operativo reciente, la Guardia Costera de Estados Unidos ha interceptado el petrolero Olina en aguas del Caribe, marcando así la quinta captura de un buque perteneciente a la llamada flota fantasma que transporta crudo venezolano, eludiendo las sanciones impuestas por Washington al régimen de Nicolás Maduro.

La operación tuvo lugar el pasado viernes y se enmarca en una campaña iniciada en diciembre de 2022 por la administración de Donald Trump para desmantelar esta red de transporte clandestino. El Olina, que había cambiado su bandera de Timor Oriental a la de Rusia, fue abordado por las fuerzas estadounidenses cerca de la isla de Trinidad. Este hecho intensifica las tensiones entre Washington y Moscú, aunque el Kremlin ha mantenido una respuesta moderada hasta el momento.

Una flota en fuga

Según el antiguo responsable de cumplimiento de sanciones del Departamento del Tesoro de EE.UU., David Tannenbaum, aproximadamente quince buques están siendo perseguidos en el Caribe. Estos barcos han abandonado sus rutas de manera coordinada para intentar saturar las capacidades de la Guardia Costera. La estrategia se asemeja a una «carrera de zombis», en la que cada barco intenta ser más rápido que el que le sigue, evitando la detección y dividiéndose en grupos para confundir a las autoridades.

Imágenes satelitales han permitido identificar otro convoy compuesto por cuatro buques, incluyendo el Veronica, Malak y Diene Hi, que también han cambiado de nombre y bandera, registrándose ahora en puertos rusos. Un destructor estadounidense está siguiendo su ruta, armado con misiles, lo que sugiere que podrían enfrentar un destino similar al del Olina.

Compromiso con la justicia

La secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, confirmó que la Guardia Costera ha confiscado el cargamento de «crudo embargado» por Washington a Venezuela. Esta acción forma parte de la operación Lanza del Sur, liderada desde el portaviones Gerald R. Ford. «No hay refugio seguro para los criminales», advirtió Noem, enfatizando que la flota fantasma no eludirá la justicia y que se eliminarán las fuentes de financiación para actividades ilícitas, como el narcoterrorismo.

El Olina, anteriormente conocido como Minerva, ya había sido sancionado por Washington en enero de 2022, al ser parte de una flota que opera fuera de las normas internacionales. Expertos estiman que esta flota clandestina está compuesta por cerca de mil buques, muchos de los cuales están en mal estado y han superado su vida útil.

Con el inicio de la campaña de bloqueo de EE.UU. sobre las costas de Venezuela en diciembre de 2022, la Guardia Costera anunció la búsqueda de personal para inspeccionar y reparar petroleros. Según The Washington Post, se solicitaba que los aspirantes fueran capaces de realizar abordajes en alta mar y de permanecer largas horas en el buque, con el objetivo de restaurar rápidamente los cargueros que lleguen a puertos estadounidenses.

La Casa Blanca ha denunciado que la flota fantasma opera con documentación falsa, omitiendo su ubicación y transportando petróleo «incautado» de Venezuela hacia mercados como los de China y Rusia, que compiten con Estados Unidos por el dominio geopolítico. A pesar de las protestas tibias del Kremlin, que califica estas acciones de «piratería», no ha llevado a cabo una respuesta contundente.

La interceptación del Bella-1 el 7 de enero de 2023, cerca de Islandia, también estuvo marcada por la presencia de un submarino ruso, aunque este no intervino. La situación continúa desarrollándose con gran atención internacional, mientras Washington busca ejercer control sobre la industria petrolera de Venezuela y sus mercados.