Un reciente estudio ha demostrado que prevenir la progresión de la prediabetes a diabetes tipo 2 mediante cambios en el estilo de vida podría reducir más de la mitad la huella de carbono asociada al tratamiento de complicaciones de esta enfermedad. La investigación, llevada a cabo por los laboratorios Novo Nordisk y publicada en la revista de acceso abierto BMJ Open, sugiere que una gestión eficaz de la diabetes podría disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 21%.
Según los datos, en 20212045. En ese mismo año, la diabetes y sus complicaciones causaron alrededor de 6,7 millones de muertes a nivel global.
Beneficios de la prevención y el manejo eficaz
A pesar de las directrices clínicas basadas en evidencia, más del 36% de las personas con diabetes tipo 2 en Inglaterra no logran alcanzar el nivel de hemoglobina glicosilada (HbA1c) recomendado del 7,5%. Aunque estudios previos han analizado los costos financieros y los beneficios para la salud del tratamiento, son escasos los que han evaluado el impacto ambiental, medido en emisiones de gases de efecto invernadero, de las cuales el CO2 representa alrededor del 75%.
En 2019, la huella de carbono anual del Sistema Nacional de Salud (NHS) en Inglaterra fue de aproximadamente 25 megatones de CO2 equivalente, lo que representa cerca del 4% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero. El NHS se ha comprometido a alcanzar cero emisiones netas para 2040, con la ambición de reducirlas en un 80% para el periodo 2028-2032.
Con el fin de apoyar este objetivo, los investigadores decidieron evaluar el impacto ambiental de la prevención de la progresión de la prediabetes y el manejo eficaz de la diabetes tipo 2. Para ello, incorporaron un módulo ambiental en los análisis de datos de IQVIA sobre diabetes, con el objetivo de estimar el impacto de la mejora en los resultados clínicos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de la vida.
Resultados del análisis y su impacto ambiental
El estudio evaluó dos escenarios hipotéticos: el primero, la prevención de la progresión de la prediabetes a diabetes tipo 2 mediante dieta y ejercicio en personas mayores de 40 años, en comparación con la falta de intervención; el segundo, el control adecuado de la diabetes con medicamentos frente a una enfermedad mal controlada en personas de 54 años o más. Las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con la diabetes tipo 2 se estimaron en función de la evitación del tratamiento farmacológico continuo, las complicaciones previstas en ausencia de intervenciones adecuadas y los procedimientos y medicación involucrados.
Los resultados del análisis mostraron que evitar que la prediabetes progrese a diabetes tipo 2 podría resultar en 6 años más de vida en comparación con la progresión natural. Aquellos que se mantuvieron en estado de prediabetes presentaron tasas de complicaciones a lo largo de su vida significativamente más bajas (244 frente a 60.167 eventos por 100 pacientes) que aquellos cuya enfermedad evolucionó de manera natural, destacando una reducción del 73% en eventos de enfermedad renal y del 59% en complicaciones oculares.
Además, la cantidad total de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al cuidado de personas con prediabetes que no progresaron fue un 67% menor (19.129 kg de CO2 a lo largo de la vida) en comparación con aquellos que progresaron naturalmente. Esta reducción se debió principalmente a una menor necesidad de tratamiento de complicaciones, incluyendo enfermedades cardiovasculares (36% menos), enfermos renales (98% menos) y enfermos oculares (73% menos), así como a la ausencia de necesidad de tratamiento farmacológico para la diabetes tipo 2 (disminución del 88,5%).
Los investigadores destacan que la diabetes tipo 2 bien controlada podría añadir casi dos años extra de vida y generar una reducción del 21% en las emisiones de CO2e comparado con la enfermedad no controlada. En términos específicos, se estima que una persona con diabetes bien controlada podría generar 14.545 kg de CO2e en 23 años frente a 18.516 kg de CO2e en 21 años bajo un control deficiente, incluso teniendo en cuenta un retraso en el tratamiento de entre 2 y 5 años.
A pesar de las limitaciones reconocidas en este estudio, los investigadores concluyen que la prevención eficaz de la diabetes tipo 2 a través de la dieta y el ejercicio en adultos con prediabetes, junto con un manejo óptimo de la enfermedad mediante la implementación temprana de recomendaciones basadas en la evidencia, pueden mejorar los resultados de los pacientes y reducir el impacto ambiental relacionado con la atención médica.
