Un reciente estudio realizado por la Universidad de Auckland ha confirmado que el uso de los analgésicos más comunes, como el paracetamol y el ibuprofeno, es seguro para bebés de un año, disipando así preocupaciones sobre su posible relación con enfermedades como el eczema o problemas respiratorios.
Los resultados del estudio, publicados en la prestigiosa revista The Lancet Child & Adolescent Health, indican que no hay evidencia que vincule el uso de estos medicamentos durante el primer año de vida con el desarrollo de eczema o bronquiolitis, una enfermedad respiratoria común. El investigador principal, el profesor Stuart Dalziel, quien también es pediatra en el Starship Children’s Hospital, afirma que estos medicamentos son los más comúnmente prescritos o adquiridos sin receta para bebés a nivel global.
La investigación se llevó a cabo con la participación de casi 4.000 bebés en Nueva Zelanda, quienes fueron asignados aleatoriamente para recibir paracetamol o ibuprofeno cuando necesitaban medicación para la fiebre o el alivio del dolor. A lo largo del estudio, se preguntó a los padres sobre la aparición de síntomas relacionados con el eczema, asma o bronquiolitis, y se revisaron los registros de prescripción y hospitalarios.
Hallazgos y confirmaciones
Los resultados revelaron que el eczema afectó a aproximadamente el 16% de los bebés que recibieron paracetamol y al 15% de aquellos que tomaron ibuprofeno. En cuanto a la bronquiolitis, se presentó en cerca del 5% de los participantes de ambos grupos, y las diferencias observadas no fueron estadísticamente significativas. Además, los efectos secundarios graves fueron poco frecuentes y no se relacionaron con los medicamentos administrados.
Este estudio es el primer ensayo controlado aleatorio que aborda esta cuestión, considerado el estándar de oro en investigación médica. Forma parte de un proyecto más amplio denominado PIPPA Tamariki, que es el ensayo más grande realizado en niños en Nueva Zelanda y que sigue a los participantes desde su nacimiento hasta los seis años.
Perspectivas futuras
Los investigadores prevén publicar nuevos resultados a los tres y seis años de edad de los mismos niños, con el objetivo de examinar posibles vínculos entre el uso de paracetamol y el desarrollo de enfermedades que solo pueden diagnosticarse con precisión una vez que los niños alcanzan la edad escolar. El profesor Dalziel señala que, aunque se sabe que dos tercios de los niños con sibilancias a los tres años no desarrollan asma a los seis, es crucial esperar hasta la edad escolar para establecer conexiones definitivas.
La doctora Eunicia Tan, autora principal del estudio y profesora de la Universidad de Auckland, menciona que este trabajo proporcionará evidencia importante sobre el vínculo entre el uso de paracetamol y otras condiciones de salud como el asma, el eczema, la fiebre del heno, así como trastornos del desarrollo como el autismo y el TDAH.
El estudio ha sido financiado por el Consejo de Investigación en Salud de Nueva Zelanda y Cure Kids, y dirigido por la Universidad de Auckland y el Instituto de Investigación Médica de Nueva Zelanda en Wellington. Estos hallazgos ofrecen tranquilidad a padres y profesionales de la salud en el uso de estos medicamentos esenciales para el bienestar de los más pequeños.
