Repsol ha cerrado el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 1.899 millones de euros, lo que representa un incremento del 8,1 % en comparación con los 1.756 millones de euros obtenidos el año anterior. Este crecimiento se ha producido en un contexto marcado por la volatilidad en los precios del crudo y del gas, así como por márgenes moderados en su división de refino, según informa la compañía.
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El resultado bruto de explotación (Ebitda) ajustado se situó en 5.312 millones de euros, lo que supone una disminución del 12,2 % respecto al año anterior. La compañía ha destacado que los resultados de 2025 fueron influidos por un “contexto retador”, caracterizado por la incertidumbre geopolítica y económica, así como por una caída del 14,5 % en el precio del barril de Brent, que se estableció en una media de 69 dólares.
Estabilidad financiera y retribución al accionista
Al cierre de 2025, la liquidez del grupo alcanzó 10.271 millones de euros, lo que equivale a 5,37 veces los vencimientos de deuda bruta a corto plazo. Esta cifra es notablemente superior al ratio de 3,47 veces registrado en el tercer trimestre de 2025. La deuda neta del grupo se situó en 5.877 millones de euros al final del cuarto trimestre, mostrando una reducción de 1.013 millones de euros en comparación con el tercer trimestre.
Para el próximo ejercicio, Repsol ha prometido una retribución total a sus accionistas de aproximadamente 1.900 millones de euros, que incluye un dividendo en efectivo y recompras de acciones. En 2025, la compañía distribuyó 0,975 euros brutos por acción, un 8,3 % más que en 2024, y amortizó 52 millones de acciones, alcanzando un total de 1.105 millones de acciones de capital social.
Perspectivas para 2026
De cara a 2026, Repsol anticipa un escenario de precios del Brent entre 60-65 dólares por barril y un Henry Hub entre 3,5-4,0 dólares/Mbtu. La compañía prevé producir entre 560.000-570.000 barriles equivalentes de petróleo diarios. Además, el consejo de administración ha aprobado un primer programa de recompra de acciones de hasta 350 millones de euros, con el objetivo de reducir el capital social.
En resumen, Repsol ha demostrado una sólida capacidad de adaptación y crecimiento en un entorno desafiante, consolidando su compromiso con los accionistas y preparando el camino para un 2026 igualmente ambicioso.
