El 22 de febrero de 2026, Vitoria-Gasteiz conmemoró el 26 aniversario del asesinato de Fernando Buesa y Jorge Díez Elorza, víctimas de un atentado perpetrado por la banda terrorista ETA. Este emotivo homenaje reunió a familiares, organizaciones políticas y ciudadanos en un acto cargado de memoria y reivindicación.
El acto se llevó a cabo junto al monolito erigido en el lugar donde ambos fueron asesinados en el año 2000. La ofrenda floral fue encabezada por la vicelehendakari primera, Ibone Bengoetxea, y la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria, quienes estuvieron acompañadas por diversos consejeros del Gobierno vasco. La viuda de Buesa, Natividad Rodríguez, y el padre de Díez, José Antonio Díez, fueron los primeros en rendir tributo, colocando rosas rojas en el monolito mientras sonaba el tema ‘Ausencia’ del cantante vasco Imanol.
Un reconocimiento a la lucha por la paz
Durante el homenaje, se destacó la presencia de representantes de distintos partidos, incluyendo al secretario general socialista, Eneko Andueza, y líderes de PNV, EH Bildu y PP. Aunque no se realizaron declaraciones en el acto, Andueza posteriormente manifestó su compromiso en la red social X, subrayando la necesidad de una «lectura crítica del terrorismo» y recordando que los terroristas intentaron silenciar una voz del socialismo que siempre denunciaba su ideología totalitaria.
«Con el asesinato de Fernando, los terroristas trataron de callar una voz del socialismo vasco siempre firme», afirmó Andueza, resaltando que, a pesar de la violencia, las palabras y reflexiones de Buesa han perdurado en el tiempo.
Un legado inquebrantable
La conmemoración de este año no solo sirve como un recordatorio del horror del terrorismo, sino que también reafirma el compromiso de la sociedad vasca con la paz y la convivencia. A lo largo de estos 26 años, la memoria de Buesa y Díez ha sido un símbolo de la resistencia y de la lucha por un futuro sin violencia.
El homenaje se enmarca en un contexto de reflexión sobre el pasado y un horizonte de esperanza hacia un futuro donde la memoria histórica contribuya a la construcción de una sociedad más justa y pacífica.
