Bodegas Familia Torres, una de las más emblemáticas del panorama vitivinícola español, ha dado un paso decisivo hacia el liderazgo en viticultura regenerativa. Con un legado que se remonta a 150 años, la bodega ha sabido adaptarse a los desafíos contemporáneos, destacándose en la producción de vinos de alta calidad y en la protección del medio ambiente.
Una historia de resiliencia y modernización
La historia de Bodegas Familia Torres comienza en el viñedo y culmina en la copa, pero en medio se entrelazan aprendizajes y transformaciones que han marcado su trayectoria. Miguel Torres, actual presidente de la bodega, recuerda la importancia de poseer tierras propias para competir a nivel internacional: “Si tú no tienes la tierra, no puedes hacer un gran vino”. Esta filosofía ha guiado a la compañía desde los años 70, momento en que Miguel se formó en Francia, el epicentro mundial del vino.
Al regresar a España, Miguel se propuso modernizar la producción, abandonando las tradicionales tinas de cemento por acero inoxidable, lo que permitió un control térmico preciso durante la fermentación. “Sabores de plátano, de piña… una maravilla que no se había visto nunca”, recuerda con entusiasmo.
Un hito en la historia de la bodega fue el Juicio de París, donde el Mas La Plana, un vino insignia de la bodega, se impuso ante renombrados vinos franceses en una cata a ciegas. “Imagina el jurado, que eran franceses”, comenta Miguel, haciendo referencia a la sorpresa que causó este triunfo. “Nunca más han vuelto a hacer esos concursos”, añade entre risas.
Compromiso con el medio ambiente
La trayectoria de Bodegas Familia Torres no ha estado exenta de desafíos. Durante la Guerra Civil, la bodega sufrió graves daños debido a un bombardeo, pero el padre de Miguel, recién salido de un campo de concentración, se comprometió a reconstruirla. “Dijo: esto lo vamos a levantar”, rememora Miguel, quien destaca la voluntad inquebrantable de su familia.
En los últimos años, la preocupación por el cambio climático ha marcado un nuevo rumbo en la bodega. Tras el impacto del documental Una verdad incómoda, decidieron establecer un departamento específico para abordar este reto, fijando un ambicioso objetivo: lograr emisiones netas cero para 2040. “Vivimos de la tierra. Esto nos iba a afectar mucho”, admite Miguel, reflejando la seriedad con la que la bodega asume su responsabilidad ambiental.
La apuesta por la viticultura regenerativa incluye prácticas como la reducción del laboreo, el fomento de la biodiversidad, cubiertas vegetales y la rotación de cultivos. Incluso han implementado “hoteles de insectos” para favorecer la polinización. “Cuanto más cuidemos la tierra, mejor fruta tendremos y mejores vinos”, explica Josep María Ribas, director de Cambio Climático.
A pesar de las innovaciones, el producto estrella de la bodega, el Mas La Plana, permanece como un referente. Este vino, elaborado con cabernet sauvignon y envejecido durante 18 meses en barrica, es una síntesis de tradición y aprendizaje, ofreciendo una complejidad y profundidad excepcionales.
Bodegas Familia Torres se erige, por tanto, no solo como una productora de vino, sino como un ejemplo de cómo la tradición y la innovación pueden coexistir en armonía con el medio ambiente, asegurando un futuro sostenible para las próximas generaciones.
