El odio en redes sociales: un estudio revela su persistencia

Un reciente estudio realizado por el equipo de investigadores de Hatemedia ha revelado que un alarmante 88 % de los mensajes de odio en la red social X permanece visible incluso tres años después de su publicación. A medida que los algoritmos de las grandes plataformas priorizan el contenido emocional y polarizador, los mensajes de odio proliferan, lo que plantea serias preocupaciones sobre la salud del debate público y la convivencia democrática.

La investigación se centró en analizar más de 2,1 millones de mensajes en X, generados en respuesta a contenido de cinco medios de comunicación españoles, entre 2021 y 2022. En total, se hicieron seguimientos a 9 894 mensajes de odio durante noviembre y diciembre de 2024, clasificándolos en cuatro niveles de intensidad y varios tipos.

Los resultados del estudio

Los hallazgos del estudio son contundentes: solo 1 170 mensajes de odio, es decir, un 12 %, fueron eliminados. Esto contrasta con el 88 % restante, que continuó visible, lo que indica que la moderación de este tipo de contenido es ineficaz. Curiosamente, la intensidad del mensaje no parece influir en su permanencia; las amenazas más graves, clasificadas como de nivel 4, fueron eliminadas en menor proporción (11,54 %) que los comentarios menos amenazantes de nivel 1 (12,11 %).

El tipo de odio también juega un papel clave en la eliminación de mensajes. Se constató que los mensajes de odio general y misóginos fueron los que más se eliminaron, mientras que los comentarios políticos permanecieron más tiempo. Además, los comentarios publicados en medios como ABC y La Vanguardia fueron borrados más frecuentemente (entre 14 % y 15 %), en comparación con 20 Minutos, que mostró el menor porcentaje de eliminación (9 %).

El impacto del contenido viral y emocional

Los mensajes que continuaban activos eran generalmente más virales y presentaban emociones intensas, como la ira. Esto sugiere que el contenido emocionalmente cargado y relacionado con la política tiene más posibilidades de permanecer en X, convirtiéndose en «nodos latentes» que pueden reactivarse en momentos de crisis o polarización social. Este fenómeno normaliza prejuicios y estereotipos, lo que, a su vez, empobrece el debate público y debilita la democracia.

En un contexto donde el miedo a los ataques limita la expresión de muchos usuarios, la situación se torna crítica. La intervención de sistemas de moderación híbridos, que combinen gestión humana con inteligencia artificial, se plantea como una solución necesaria. Esto es esencial, especialmente contra el odio de baja intensidad que, aunque no es abiertamente amenazante, contribuye a la polarización social.

El estudio concluye que el sistema actual es rentable para quienes difunden odio, lo que requiere un cambio estructural que no solo dependa de marcos legales más estrictos, sino también de decisiones colectivas que prioricen la dignidad y la ética por encima del rendimiento del contenido. Como afirmó el presidente de Francia, Emmanuel Macron, la libertad de expresión en línea puede convertirse en «una porquería» si no hay transparencia algorítmica. Sin un enfoque responsable, los mensajes de odio seguirán marcando la agenda del debate público.

La investigación también resalta la responsabilidad de los medios de comunicación, que deben contar con protocolos editoriales adecuados y estrategias de contranarrativa basadas en la empatía. Asimismo, la educación digital que fomente el pensamiento crítico y el contraste de información es fundamental para enfrentar este desafío.