La portavoz de EH Bildu en el Congreso de los Diputados, Mertxe Aizpurua, ha solicitado recientemente al Gobierno la desclasificación de documentos relacionados con varios episodios trágicos de la historia reciente de España, como el suceso del 3 de marzo de 1976 en Vitoria y los sanfermines de 1978. Esta demanda también abarca casos emblemáticos como el de Mikel Zabalza, así como el de Naparra y los GAL. Sin embargo, sorprende que no se haya mencionado a Eduardo Moreno Bergaretxe, conocido como Pertur, quien desapareció el 27 de julio de 1976, lo que pone de manifiesto una falta de reconocimiento hacia las víctimas de su propia organización.
En el pleno del Congreso del pasado 25 de febrero, Aizpurua afirmó que «las familias y la sociedad vasca tenemos derecho a conocer la verdad». Esta declaración ha sido recibida con entusiasmo por quienes luchan por el derecho a la verdad, la justicia y la reparación. Sin embargo, se exige que esa defensa se extienda a las familias de las víctimas del terrorismo etarra, un colectivo que ha permanecido en la sombra durante demasiado tiempo. Más de trescientos asesinatos de ETA siguen sin resolver, dejando a sus familias en el sufrimiento y la incertidumbre.
Un llamado a la coherencia y la verdad
En el contexto del 53 aniversario de la desaparición de mi tío Humberto Fouz Escobero a manos de ETA, junto a sus amigos Fernando Quiroga Veiga y Jorge García Carneiro, exijo a Aizpurua y a todos los dirigentes de Sortu que desclasifiquen toda la información relacionada con la banda terrorista. Es fundamental que aquellos que apoyaron a ETA sin fisuras durante décadas, especialmente en democracia, colaboren en el esclarecimiento de los casos no resueltos, incluido el de mis familiares, quienes fueron secuestrados, torturados y asesinados el 24 de marzo de 1973.
Las familias de las víctimas de ETA también tienen derecho a conocer la verdad sobre el destino de sus seres queridos. Este derecho debe contemplar la búsqueda de información sobre lo que sucedió con los cuerpos de los asesinados. Por ello, instamos a EH Bildu a que apoyen no solo la legítima búsqueda de desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, sino también la búsqueda de los desaparecidos por la banda terrorista ETA en los caseríos y bosques vascofranceses.
El deber de reconocer el pasado
Es esencial que EH Bildu deje de ensalzar a los terroristas fallecidos o liberados. Resulta difícil olvidar el homenaje público que Arnaldo Otegi rindió hace unos meses a Peixoto, un etarra que podría haber aclarado el paradero de los cuerpos de Humberto, Fernando y Jorge. Si, además, Aizpurua y su partido reconocen que las acciones de ETA fueron erróneas, habrán dado un paso significativo hacia una democracia más ética y una memoria colectiva más limpia.
La lucha por la verdad no solo es un deber ético, sino una necesidad social. Las familias merecen respuestas y el reconocimiento de su dolor. La historia no debe ser olvidada ni manipulada, y aquellos que han estado al margen de la verdad deben asumir su responsabilidad en el esclarecimiento de estos crímenes. Solo así se podrá avanzar hacia una reconciliación real en el País Vasco y en toda España.
