Casi el 50% de los bebés con síndrome de Down tienen cardiopatías

Casi la mitad de los bebés diagnosticados con síndrome de Down nace con una cardiopatía congénita, un trastorno que afecta el desarrollo del corazón tanto en la fase fetal como en la postnatal. Según la doctora Teresa Álvarez, responsable de la consulta de Cardiología Fetal del Hospital Gregorio Marañón, estos porcentajes se han mantenido estables a lo largo de los años. La recomendación médica es realizar una intervención quirúrgica en el primer año de vida, lo que ha mejorado significativamente la calidad de vida de estos pequeños, quienes en la mayoría de los casos presentan resultados similares a los niños sin esta condición genética.

Este sábado, coincidiendo con el Día Mundial del Síndrome de Down, diversas asociaciones han hecho un llamado para promover el acceso a empleo digno, educación de calidad y una vida lo más autónoma posible para las personas con esta condición. En España, se estima que hay alrededor de 35.000 personas con síndrome de Down, y la esperanza de vida ha superado los 60 años gracias a los avances en cardiología pediátrica.

Incidencia de cardiopatías y diagnóstico prenatal

La doctora Álvarez destaca que un alto porcentaje de los niños con síndrome de Down presenta afecciones cardíacas que pueden influir en la funcionalidad del corazón. Esto se debe a la trisomía del cromosoma 21, que interfiere en el desarrollo embrionario del corazón, especialmente durante las primeras semanas de gestación. Actualmente, la mayoría de las cardiopatías congénitas son detectadas antes del nacimiento gracias a la ecocardiografía fetal, lo que permite una intervención más temprana.

El diagnóstico de trisomía 21 o cardiopatía prenatal puede ser un momento muy difícil para los padres, lleno de incertidumbre y preocupación. Sin embargo, la doctora Álvarez señala que aproximadamente el 80-85% de las cardiopatías asociadas a esta trisomía son sencillas o simples, y muchas de ellas pueden solucionarse sin necesidad de cirugía o mediante cateterismo. La clave radica en operar a los bebés lo más pronto posible, preferentemente en su primer año de vida, para evitar complicaciones a largo plazo.

Seguimiento y cuidados médicos

El doctor Constancio Medrano, jefe de Cardiología Pediátrica del Hospital Gregorio Marañón, subraya la importancia de operar a los bebés con cardiopatía congénita pronto, ya que la evolución es generalmente positiva. Tras la cirugía, es fundamental un seguimiento continuo para asegurarse de que no desarrollen problemas como la hipertensión pulmonar o factores de riesgo adicionales, como el sobrepeso.

En el Hospital Gregorio Marañón, los pacientes son seguidos hasta los 18 años, momento en el cual son derivados a unidades especializadas para adultos. Medrano también enfatiza que la atención temprana y la estimulación son cruciales para el desarrollo de estos niños, asegurando que puedan llevar una vida normal y activa. «El mensaje es claro: sabemos cómo solucionar estas afecciones y, además, queremos que tengan un futuro tranquilo y saludable», concluye.