Desde finales de febrero, Venezuela ha sido escenario de un nuevo ciclo de protestas y marchas protagonizadas por trabajadores, jubilados y diversos sectores de la población. Estas movilizaciones han centrado la atención en la lucha por un salario digno, la defensa de las prestaciones sociales y el rechazo a cualquier intento de reforma regresiva de la ley del trabajo. El próximo 23 de marzo, los ciudadanos volverán a las calles para exigir una respuesta clara a sus demandas.
Un descontento generalizado
El 26 de febrero marcó el inicio de un período de intensas reivindicaciones salariales, que se consolidó con la masiva movilización del 12 de marzo en Caracas. Miles de trabajadores, especialmente del sector público, educativo y universitario, junto a pensionados y jubilados, se dirigieron desde la plaza Morelos hacia la Asamblea Nacional. Su objetivo: exigir un aumento inmediato del salario mínimo, que lleva años congelado en niveles de miseria.
La jornada del 12 de marzo se inscribió en un contexto más amplio de reactivación de la protesta laboral, evidenciado por acciones simultáneas en distintas ciudades y 22 estados del país. Este fenómeno refleja un descontento nacional que atraviesa amplios sectores de la clase trabajadora. En la capital, los manifestantes lograron romper los bloqueos policiales para llegar a las cercanías de la Asamblea Nacional, mientras que en regiones como Zulia, Carabobo y Lara también se desarrollaron protestas, subrayando la extensión de la lucha por un salario justo.
Divisiones en el movimiento sindical
La indignación de los trabajadores por el «salario de hambre» se ha visto acompañada por una lucha interna en el movimiento sindical. Se observan diferencias políticas sobre cómo abordar estas demandas fundamentales. La llamada Coalición Sindical, vinculada a la CTV y encabezada por Carlos Salazar, busca capitalizar la movilización en función de sus propios intereses, alineándose con figuras de la oposición patronal como Antonio Ledezma y María Corina Machado.
Por otro lado, el Comité Nacional de Conflicto de los Trabajadores en Lucha (CNCTL) también enfrenta tensiones internas. Mientras algunos sectores se posicionan contra el gobierno, otros han optado por aliarse con la oposición patronal, lo que ha generado una fragmentación en las convocatorias para las próximas movilizaciones. El lunes 23 de marzo, el CNCTL llamará a movilizarse desde la plaza Carabobo hacia el Ministerio del Trabajo, mientras que el miércoles 25, la Coalición Sindical convocará a marchar desde la UCV, reflejando así la falta de unidad en la lucha.
Las movilizaciones han dejado claro que los trabajadores no solo enfrentan las políticas del gobierno de Maduro, que son responsables de la destrucción del salario y de las prestaciones sociales, sino también las limitaciones de ciertos sectores sindicales que subordinan sus intereses a proyectos políticos patronales.
La necesidad de una organización autónoma
La situación actual exige fortalecer la organización desde abajo, impulsando asambleas en los lugares de trabajo y coordinaciones entre sectores en lucha. Solo a través de esta autoorganización los trabajadores podrán decidir su futuro y reivindicar sus derechos sin intermediaciones ajenas a sus intereses.
Las movilizaciones en curso demuestran una enorme disposición a luchar, pero también indican que esta energía necesita ser canalizada hacia una perspectiva que no sea desviada ni contenida. Es fundamental avanzar en la construcción de un polo que exprese la independencia de clase y que agrupe a los sectores en lucha, levantando un programa propio que enfrente tanto al gobierno como a las distintas variantes de la oposición patronal.
La consigna debe ser clara: independencia de clase, rechazando tanto al gobierno que promulga leyes que empobrecen a la población, como a una oposición que solo propone reestructurar el capitalismo venezolano en beneficio de los patronos. Llamamos a los trabajadores de Caracas a unirse en la plaza Carabobo, frente a la Fiscalía, este lunes 23 de marzo, conformando un bloque independiente que exprese la voz de quienes producen la riqueza en el país.
La defensa de las prestaciones sociales y el rechazo a la reforma de la Ley del Trabajo solo será efectiva si surge de una lucha auténtica y de la autoorganización de la clase trabajadora.
