Un grupo de bailarines se encuentra en una situación crítica en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, donde llevan tres días durmiendo en el suelo tras la cancelación de sus vuelos a Venezuela. La causa de estas cancelaciones se debe a una alerta emitida por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, que advierte sobre la creciente presencia militar en el país sudamericano y el sur del mar Caribe.
Los afectados describen condiciones de total precariedad. Se ven obligados a utilizar mantas para abrigarse y duermen sobre trozos de cartón para evitar el frío del suelo. Uno de ellos expresa su desesperación: «Estamos durmiendo en el suelo, aguantando frío. Sin podernos duchar, sin poder comer bien, sin poder dormir bien». La falta de agua caliente ha incrementado su malestar, y llevan días sin poder ducharse.
La situación es aún más preocupante al observar que cientos de personas, incluidos niños y ancianos, comparten el mismo destino. Para evitar ser expulsados por las noches, han tenido que dividirse por las instalaciones de la Terminal 1, donde desde septiembre está prohibido dormir. Muchos de ellos llegaron con recursos limitados, ya que solo tenían previsto hacer una escala en Madrid antes de continuar hacia su destino.
La búsqueda de alimentos se ha convertido en una odisea, ya que los precios en el aeropuerto son exorbitantes. «La comida en el aeropuerto es un poco costosa. Ya se nos han acabado los ahorros. No tenemos dinero», comentan. A pesar de sus intentos por contactar a las aerolíneas, estas no les ofrecen soluciones concretas. «Nos mandan correos diciéndonos que no es su culpa, porque ellos contrataron un tercero que es Iberia. Nos contactamos con Iberia, e Iberia nos dice lo mismo».
La aerolínea Iberia ha extendido la cancelación de sus vuelos a Venezuela hasta, al menos, el 1 de diciembre, indicando que reanudarán las operaciones «cuando se recuperen las plenas garantías de seguridad». Hasta entonces, los pasajeros afectados continúan atrapados en el aeropuerto, añorando regresar a sus hogares y reunirse con sus familias.
