Las explotaciones bovinas en España se enfrentan a la primavera con un escenario de continuidad en las medidas de prevención ante la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), que se mantendrán vigentes hasta el 31 de mayo. Esta prórroga permite al sector trabajar con cierta previsibilidad en un momento clave del calendario ganadero, caracterizado por el aumento de movimientos y la actividad comercial.
En la práctica, el día a día en las granjas apenas variará respecto a las últimas semanas. La rutina sigue marcada por la bioseguridad, con especial atención a la limpieza y desinfección de instalaciones y equipos. Muchos ganaderos han integrado ya estas tareas como parte habitual de su manejo, asumiendo su importancia para evitar problemas mayores.
Ferias y mercados bajo estrictas condiciones
Uno de los aspectos que más afecta al campo es la posibilidad de mantener ferias y mercados de ganado. Estos encuentros son fundamentales para la compraventa y la reposición de animales, y podrán seguir celebrándose, aunque bajo estrictas condiciones sanitarias. Para muchas explotaciones, representan una vía clave para dar salida a los animales.
El movimiento de reses, especialmente para vida, seguirá condicionado por la obligación de desinfectar los vehículos antes de salir de la explotación. Esta medida, que en un primer momento generó cierta carga operativa, se ha normalizado progresivamente, aunque sigue implicando tiempo y costes adicionales.
Precauciones ante el riesgo de infecciones
En paralelo, los ganaderos extreman las precauciones en la entrada de animales. La compra de reses procedentes de zonas de riesgo exige ahora una vigilancia más estrecha, lo que en la práctica lleva a muchos profesionales a replantear operaciones o reforzar los controles internos en sus explotaciones. El aumento de temperaturas añade otro factor de preocupación: la proliferación de insectos. Moscas y otros vectores obligan a intensificar los tratamientos de desinsectación, tanto en animales como en instalaciones, lo que supone un gasto añadido, pero es considerado esencial para reducir el riesgo de transmisión.
Desde el punto de vista productivo, la ausencia de casos en Castilla y León permite mantener la actividad sin restricciones comerciales. Sin embargo, en el campo existe cautela. La experiencia con otras enfermedades ha dejado claro que un solo foco puede cambiar la situación de forma drástica. Por ello, la mayoría de explotaciones opta por mantener una actitud preventiva, incluso más allá de lo estrictamente obligatorio.
La gestión de registros y la trazabilidad también cobran protagonismo en este contexto. Llevar al día las entradas y salidas de animales no solo responde a una exigencia normativa, sino que se convierte en una herramienta útil para la propia gestión de la explotación ganadera ante cualquier incidencia.
El sector ganadero se prepara para los próximos meses con una mezcla de estabilidad y vigilancia. La actividad continúa, pero bajo un modelo en el que la sanidad animal condiciona cada decisión. Evitar la entrada de la enfermedad es, a día de hoy, la principal prioridad en el campo.
