La misión Artemis II ha hecho historia al alcanzar un nuevo hito en la exploración espacial. Los cuatro astronautas a bordo de la nave Orion han batido el récord de la mayor distancia jamás recorrida por una tripulación en el espacio, superando la marca establecida por el Apolo 13. En un emocionante sobrevuelo de la cara oculta de la Luna, los astronautas han capturado imágenes de formaciones lunares que nunca antes habían sido vistas por el ojo humano.
A las 21:30 horas del lunes en la costa este de Estados Unidos (01:30 GMT del martes), concluyó la etapa de observación, correspondiente al sexto día de los diez previstos para completar la misión. Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando la nave perdió comunicación durante 40 minutos al pasar detrás de la Luna, tal como estaba planeado. Durante este lapso, los astronautas alcanzaron la distancia más alejada de la Tierra, estableciendo un récord de 406.771 kilómetros (252.756 millas) y se acercaron a unos 6.545 kilómetros (4.067 millas) de la superficie lunar.
La tripulación, compuesta por el comandante Reid Wiseman, el piloto Víctor Glover, la especialista de la NASA Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, tuvo la oportunidad de estudiar la cara oculta de la Luna. A través de observaciones directas, lograron captar matices de color que podrían revelar datos sobre la composición mineral de la superficie lunar. Estos tonos de marrón y azul podrían ofrecer nueva información sobre la antigüedad del satélite.
Una vez cumplidos sus objetivos, la nave Orion ha comenzado su viaje de regreso a casa. En una conversación especial con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los astronautas compartieron sus experiencias y recibieron elogios por su valentía. Trump destacó que la bandera estadounidense regresará a la Luna para establecer «una misión permanente».
El capitán Víctor Glover relató a Trump cómo se sintieron al cruzar el lado oscuro de la Luna y quedarse sin comunicación. «Recé una pequeña oración, pero luego seguí grabando», comentó. El comandante Reid Wiseman subrayó la singularidad del momento: «Vimos cosas que ningún ser humano había visto antes, ni siquiera en el programa Apolo».
La misión Artemis II no solo marca un avance significativo en la exploración lunar, sino que también representa un paso crucial hacia el establecimiento de una presencia humana sostenida en la Luna, sentando las bases para futuras misiones a Marte y más allá.
