La inteligencia artificial (IA) generativa está transformando el panorama laboral, y un reciente estudio de Anthropic revela que su uso está relacionado con un mayor éxito profesional. El informe, titulado Learning Curves, analiza los datos de febrero de 2026 y muestra cómo la experiencia en el uso de herramientas de IA como Claude influye en los resultados laborales.
Crecimiento y diversificación del uso de Claude
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores de Anthropic examinaron un millón de conversaciones en Claude.ai y en su API durante la primera semana de febrero. Los hallazgos indican que el uso de esta tecnología está en constante evolución. Mientras que hace tres meses las diez tareas más frecuentes representaban el 24% de todas las interacciones, este porcentaje ha disminuido al 19%. Esto no implica que los usuarios estén utilizando menos Claude, sino que están diversificando sus aplicaciones.
La programación sigue siendo la actividad más común, pero se observa un notable aumento en el uso personal, que ha pasado del 35% al 42%. En contraposición, el uso académico ha disminuido del 19% al 12%, en parte debido a los calendarios escolares. Este cambio sugiere que más usuarios informales están accediendo a la IA, ampliando así el público objetivo de estas herramientas.
La importancia de la experiencia en el uso de IA
El núcleo del informe se centra en la comparación entre usuarios veteranos, aquellos con más de seis meses de experiencia, y los recién llegados. Los datos revelan que los usuarios experimentados utilizan Claude un 7% más para tareas laborales y tienden a asumir proyectos que requieren casi un año más de educación. Estos usuarios también colaboran más activamente con la IA en lugar de simplemente delegar tareas, lo que incrementa sus posibilidades de tener conversaciones exitosas en un 10%.
El informe controla variables como tipo de tarea, país, idioma y modelo utilizado, lo que confirma que la ventaja de los usuarios veteranos es significativa y no se debe únicamente a la complejidad de las tareas que realizan. Esta diferencia se explica, en parte, por su habilidad para formular solicitudes más efectivas a la IA.
El estudio plantea una inquietante pregunta: si los que más se benefician de la IA son aquellos que la adoptan primero y que ya poseen más formación, ¿estamos ante una tecnología que perpetúa la desigualdad en lugar de reducirla? Los economistas se refieren a esta tendencia como un «cambio tecnológico sesgado hacia las habilidades», en el que las innovaciones aumentan la productividad de ciertos trabajadores mientras dejan atrás a otros.
La cuestión que queda en el aire es si la brecha existente en el acceso y uso de la IA puede cerrarse o si, por el contrario, la ventaja de los primeros en adoptarla será difícil de alcanzar para el resto.
