La industria energética en León está experimentando un giro inesperado gracias al aprovechamiento del agua acumulada en las antiguas minas de carbón. Tras el cierre definitivo de estas explotaciones, que había dejado a la región con una economía debilitada, el agua que se acumuló en los pozos se ha convertido en un recurso valioso, dando lugar a tres proyectos de almacenamiento energético que la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte (ENTSO-E) está evaluando entre un total de 69 candidatos en el continente.
Estos proyectos, todos ubicados en la provincia leonesa, se centran en la conversión del agua de las viejas cuencas mineras en electricidad bajo demanda. La tecnología empleada es el bombeo reversible, que permite acumular energía en forma de agua. Durante las horas de mayor generación de energía renovable, como solar o eólica, el sistema bombea agua desde un nivel bajo a un embalse situado a mayor altura. Cuando la demanda eléctrica aumenta y la producción disminuye, el agua se libera para mover turbinas y generar electricidad, funcionando así como una batería gigante de agua.
Proyectos innovadores en la antigua cuenca minera
La Central Navaleo, situada en El Bierzo, se posiciona como el proyecto más avanzado. Inicialmente promovido por la familia Lamelas Viloria a través de su empresa Erbienergía, este proyecto fue adquirido posteriormente por la empresa energética suiza Alpiq. La instalación abarcará los municipios de Torre del Bierzo, Castropodame, Congosto y Molinaseca, con una potencia instalada de 535 megavatios y una inversión prevista superior a 300 millones de euros. En 2023, el proyecto obtuvo las autorizaciones administrativas necesarias y recibió una subvención de 35 millones de euros del Ministerio para la Transición Ecológica. El embalse superior tendrá una capacidad de 2,23 millones de metros cúbicos, lo que permitirá hasta ocho horas de suministro ininterrumpido, con la puesta en marcha prevista para principios de la década de 2030.
El segundo proyecto destacado es la Central Depuradora del Río Cúa, también en El Bierzo y promovida por la misma familia. Esta central no solo generará energía, sino que también se encargará de la depuración del agua contaminada que drena de las minas Alicia y Julia. Con autorización ambiental desde 2018, se estima que tendrá una vida útil de al menos 75 años.
El tercer proyecto, la Central Valdepielago, se sitúa en el Río Curueño y es promovido por Bubión Partners S.L., vinculada a un exdirectivo de Abengoa. Este proyecto se distingue por funcionar en circuito cerrado puro, sin aprovechar drenajes mineros ni aportes hídricos externos, recirculando el agua entre dos depósitos con un consumo máximo de 1.300 litros por segundo.
La importancia de León en la transición energética europea
A pesar de que un cuarto proyecto conocido como ‘Hullera’ (La Pola de Gordón) fue excluido de la lista actual por no cumplir ciertos criterios administrativos, no se descarta su posible reevaluación en futuras actualizaciones del proceso europeo. León se ha convertido en un elemento clave dentro de la red eléctrica europea, ya que España aspira a ser uno de los principales exportadores de energía limpia en la Unión Europea. El almacenamiento por bombeo es fundamental para estabilizar una red cada vez más dependiente de fuentes intermitentes.
La presencia de estos tres proyectos en León no es casualidad. Las comarcas que históricamente dependieron del carbón cuentan con el relieve y el agua necesarios para impulsar la transición energética. La Central Navaleo, respaldada por una empresa europea y financiaciones públicas, simboliza más que una simple inversión en infraestructura; representa una oportunidad para que una provincia que perdió su industria principal encuentre en los vestigios de esa misma industria la materia prima para su futuro energético.
