En la provincia de Badajoz, un antiguo camino minero se ha convertido en una ruta de senderismo única, el Sendero Azul que conecta la Mina La Jayona con la Ermita de la Virgen del Ara, conocida popularmente como la ‘Capilla Sixtina española’. Este recorrido, que sigue el trazado de una antigua línea ferroviaria, ofrece a los caminantes la oportunidad de explorar paisajes idílicos y un patrimonio cultural insólito.
La ruta comienza en los andenes de la antigua estación de Fuente del Arco, donde el silencio y la nostalgia envuelven al visitante. A lo largo de más de 30 kilómetros, el sendero atraviesa olivares, dehesas y prados, cruzando dos puentes sobre los arroyos de la comarca. Este itinerario, accesible también para ciclistas y personas con movilidad reducida, presenta una dificultad media, ideal para disfrutar de un día al aire libre sin grandes desniveles.
Un viaje a la historia y la cultura
La Mina La Jayona es una parada obligatoria para los senderistas. Esta antigua explotación de hierro a cielo abierto, que data del siglo XIX, fue declarada Monumento Natural en 1997. Su estructura, marcada por las paredes de roca expuesta y la vegetación que la rodea, se ha convertido en un espacio natural de gran singularidad en el sur de Extremadura.
El final del recorrido nos lleva a la Ermita de la Virgen del Ara, un santuario mudéjar del siglo XV que alberga un impresionante ciclo pictórico con escenas del Génesis, obra de al menos seis pintores diferentes. Este conjunto artístico, que mezcla tradición cristiana con influencias islámicas, ha merecido el reconocimiento como Bien de Interés Cultural, justificando su apodo de ‘Capilla Sixtina española’. A pesar de su riqueza cultural, esta ermita ha permanecido casi desconocida para el gran público hasta hace poco.
Consejos para disfrutar del Sendero Azul
Para quienes deseen emprender esta aventura, el sendero es accesible desde la carretera N-432. A lo largo del camino, los municipios de Valverde de Llerena, Berlanga y Azuaga ofrecen oportunidades para descansar y reponer fuerzas. Azuaga, la localidad más grande de la ruta, cuenta con diversas opciones de alojamiento y restauración, convirtiendo este recorrido en una escapada ideal de fin de semana.
La primavera es la mejor época para realizar el Sendero Azul, cuando la dehesa florece y las temperaturas son agradables. Sin embargo, en verano, el calor puede ser abrumador, especialmente en el tramo central. Para aquellos que visiten en temporada baja, la posibilidad de disfrutar de la ermita en soledad se presenta como un auténtico lujo.
El Sendero Azul de la Mina La Jayona no solo es un camino de senderismo, sino una experiencia que combina naturaleza, historia y arte en un entorno incomparable. Un tesoro escondido que merece ser descubierto por todos los amantes del senderismo y la cultura.
