Irán crea oficina para controlar el tráfico en Ormuz y exige permisos

Irán ha dado un paso decisivo en su intento de controlar el estrecho de Ormuz, crucial para el tráfico marítimo internacional, al anunciar la creación de una oficina que regulará la navegación en esta importante vía. La nueva Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico (PGSA) obligará a todos los buques a solicitar un permiso previo para cruzar el canal, estableciendo un protocolo de navegación que las tripulaciones deberán seguir estrictamente.

A medida que Teherán intensifica su control sobre esta ruta, la Guardia Revolucionaria Islámica ha amenazado con una «respuesta firme» contra aquellos barcos que no se ajusten a sus nuevas condiciones o que intenten utilizar rutas alternativas. Esta acción forma parte de una estrategia más amplia que comenzó a principios de marzo y busca consolidar el dominio iraní sobre el estrecho, algo que ha generado preocupación entre los exportadores internacionales y los países del Golfo, que ven en Ormuz una vía vital para sus exportaciones.

Reacciones internacionales y perspectivas económicas

La decisión de Irán ha suscitado múltiples interrogantes sobre si está vinculada a las negociaciones entre el régimen de los ayatolas y la Casa Blanca para poner fin a las tensiones en la región. El anuncio coincide con la suspensión por parte de Estados Unidos de su misión para liberar a los barcos atrapados en Ormuz, una acción que se interpreta como un intento de avanzar hacia un posible acuerdo de paz, que el presidente Donald Trump considera «próximo».

Según informaciones de la televisión estatal persa, todos los buques deberán obtener un permiso de Teherán y adaptarse a un nuevo marco normativo para poder transitar el estrecho. Las autoridades iraníes han afirmado que este sistema representa una «gobernanza soberana» sobre las aguas de Ormuz, y han publicado que las normas serán accesibles a través de su página web.

El nuevo protocolo incluye la entrega de coordenadas exactas para la navegación, y se advierte que cualquier desviación hacia otras rutas será considerada peligrosa y conllevará una respuesta de la Armada iraní. Este control no solo plantea interrogantes sobre la seguridad de la navegación en la zona, sino también sobre la posible imposición de peajes a los barcos que crucen Ormuz.

Implicaciones económicas del nuevo control

Irán ha manifestado en diversas ocasiones su intención de cobrar por el tránsito a través del estrecho y ha presentado un proyecto de ley al Parlamento para implementar un sistema de impuestos variable según el tipo de barco y su carga. En el caso del crudo, se espera cobrar un dólar por cada barril transportado, lo que podría suponer ingresos significativos para Teherán, especialmente considerando que alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo transita por esta vía.

Esta nueva fuente de ingresos podría ser incluso más valiosa que el propio negocio del crudo iraní, lo que ha llevado a algunos analistas a considerar que la imposición de peajes podría ser un tema central en las futuras negociaciones de paz. Sin embargo, tanto los gobiernos de la región como diferentes organismos internacionales se han opuesto a esta medida, argumentando que vulnera el Derecho Marítimo y las normas del comercio global.

En un contexto más amplio, la Operación Furia Épica, que había sido impulsada por Estados Unidos en su enfrentamiento con Irán, ha sido dada por concluida por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha indicado que el ejército estadounidense ha pasado a una fase «defensiva» con el nuevo ‘Proyecto Libertad’ para rescatar barcos internacionales en la región.

Con la creación de esta oficina y el control del estrecho, Irán está claramente marcando una nueva etapa en sus relaciones marítimas, dejando a la comunidad internacional en un estado de alerta sobre las implicaciones que esto podría tener para la seguridad marítima y el comercio global.