Marabunda revoluciona la gastronomía con fuego y vinos naturales

El nuevo local gastronómico Marabunda, ubicado en Jesús del Gran Poder, ofrece una experiencia única que desafía las normas de la restauración tradicional. Con un enfoque en el uso del fuego y una selección de vinos naturales, este espacio se aleja de los formalismos para centrarse en un concepto de “vinos y platillos” que ha captado la atención de los amantes de la buena mesa.

Al entrar, los comensales son recibidos por la “Barra Viva”, un diseño que permite observar el proceso de elaboración de cada plato. La atmósfera se define por el sonido del fuego, el movimiento de las copas y el bullicio de una sala que abre sus puertas tempranamente y cierra a altas horas de la noche. Este ambiente vibrante convierte el “ruido” en una parte esencial de la experiencia culinaria.

Una carta que celebra la cocina viajera

La propuesta de Marabunda se articula en torno a tres pilares fundamentales: el fuego, los vinos naturales y la cocina de carácter viajero. La carta comienza con una serie de bocados individuales, ideales para ser degustados de forma directa. Por ejemplo, la volandeira, presentada sobre una sopa de maíz y jengibre, destaca por su combinación de texturas y sabores, donde la dulzura del maíz se equilibra con la acidez del jengibre.

Otro de los platos emblemáticos es la bomba de carrillera, un guiso tradicional de carne de cerdo que se lacado al estilo de Tokio, ofreciendo un acabado brillante y un sabor que oscila entre el salado intenso de la soja y el dulzor natural de la carne. Para quienes buscan algo más clásico, las croquetas de carabinero, acompañadas de una mayonesa de alga, refuerzan el sabor marino del marisco. Además, las patatas bravas siguen una receta propia, utilizando un guiso de tomate picante casero y un alioli tradicional.

Un enfoque audaz en los mariscos

El mar también ocupa un lugar destacado en la oferta de Marabunda. El carabinero se cocina directamente al fuego y se presenta con un fondo extraído de sus jugos, buscando una intensidad máxima. En contraste, el atún rojo se sirve acevichado, pero con un toque innovador: chicharrón de calamar crujiente, que aporta una resistencia física en boca y contrasta con la suavidad del pescado crudo.

La sección dulce de la carta no decepciona. La carrot cake se presenta en diversas texturas, integrando una sopa de mango, yogur y el toque crujiente de los cacahuetes garrapiñados. Con un enfoque en el producto de proximidad y técnicas internacionales, Marabunda se posiciona como un referente en la nueva cocina madrileña.

Ubicado en Jesús del Gran Poder, 31, este nuevo espacio no solo destaca por su oferta gastronómica, sino también por su filosofía de acercar al comensal a una experiencia culinaria auténtica y directa.