La situación actual de los precios de pescados y mariscos en Galicia ha alcanzado niveles alarmantes, reflejando una tendencia de encarecimiento que parece no tener fin. Testimonios de diversos actores del sector, como Ángela Barrán, trabajadora en el mercado de San Agustín de A Coruña, indican que la falta de oferta es el principal motor detrás de esta subida de precios.
Desde el mercado de A Coruña, Ángela Barrán asegura que el incremento en los precios no es un fenómeno aislado, sino la continuación de una tendencia sostenida en los últimos meses. Este encarecimiento afecta a los consumidores y al propio sector, que se enfrenta a la dificultad de abastecer a la demanda creciente.
Impacto en el sector pesquero
En Vigo, el pescadero Roberto Lameiro confirma la escasez de productos y cómo esto ha llevado a un aumento significativo en los precios. «Hay días en que simplemente no hay suficiente producto para cubrir lo que la gente quiere comprar», comenta Lameiro, quien ha notado que la calidad del pescado también se ha visto afectada.
La situación se agrava en la localidad de Ribeira, donde los distribuidores Ana Carreira y Javier González destacan que el precio del marisco ha subido de forma exponencial. «Los costos de adquisición han subido tanto que apenas podemos ofrecer precios razonables a nuestros clientes», señala Carreira.
La voz de los mariscadores
La falta de marisco en el mercado también se siente en Vilanova, donde el mariscador Juan José Lorenzo explica que las condiciones climáticas y la sobreexplotación de los caladeros han mermado la cantidad de producto disponible. «No solo es un problema de precios, también es un problema de sostenibilidad», añade Lorenzo.
Por su parte, Mari Carmen Vázquez, patrona mayor de Lourizán, enfatiza la necesidad de encontrar un equilibrio entre la oferta y la demanda para garantizar el futuro del sector. «Es esencial que tomemos medidas para proteger nuestros recursos y asegurar que podemos seguir abasteciendo al mercado sin comprometer la calidad», concluye Vázquez.
Este incremento en los precios de pescados y mariscos no solo afecta a los comerciantes y distribuidores, sino que también repercute en los consumidores finales, quienes se ven obligados a ajustar sus presupuestos ante el encarecimiento de estos productos esenciales en la dieta mediterránea. La situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sector pesquero gallego y la necesidad de políticas que fomenten una pesca responsable y equilibrada.
