La llegada de Marc Murtra a la presidencia de Telefónica ha marcado un cambio significativo en la compañía, con un incremento en la cotización de sus acciones del 0,74% en los primeros seis meses de su mandato, alcanzando un valor de 4,514 euros por acción y una revalorización de cerca del 14%.
Desde su asunción, la capitalización bursátil de la operadora ha aumentado en más de 3.000 millones de euros, situándose en aproximadamente 25.600 millones de euros, comparado con los 22.510 millones de euros en los que se encontraba cuando José María Álvarez-Pallete ocupaba la presidencia.
Desinversiones en Latinoamérica
Una de las estrategias que ha influido en estos resultados es la salida de Latinoamérica. Entre las primeras decisiones tomadas por Murtra se encuentra la venta de la filial argentina por 1.245 millones de euros a Telecom, controlada por el grupo mediático Clarín.
Además, se han vendido Telefónica Uruguay y Telefónica Colombia a Milicom por 389 millones de euros y 368 millones de euros, respectivamente. La filial peruana, que enfrentaba problemas financieros con una deuda de 1.240 millones de euros, fue vendida por alrededor de 900.000 euros.
Plan estratégico y advertencias sobre salarios
En este contexto, la compañía está a la espera de presentar su nuevo plan estratégico, que se espera que se materialice en el último trimestre del año. Murtra ha señalado que esta hoja de ruta incluirá «más riesgos calculados» y ha enfatizado la necesidad de consolidación en el sector de las telecomunicaciones.
El presidente de Telefónica ha argumentado que Europa necesita «titanes tecnológicos» para competir con Estados Unidos y China, buscando reducir la dependencia de terceros países y alcanzar una autonomía estratégica. Para ello, es crucial ajustar la regulación existente.
En su informe semestral ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV), Telefónica ha advertido sobre el impacto negativo que una posible subida de salarios tendría en su negocio. La compañía sostiene que un aumento en la remuneración de sus empleados «superior a lo esperado y prolongado» podría deteriorar su situación financiera.
Se ha mencionado la posibilidad de que la empresa implemente un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaría a hasta 5.000 trabajadores con el fin de reducir costes y mejorar la eficiencia, aunque esta afirmación aún no ha sido confirmada oficialmente por Telefónica.
Adicionalmente, la operadora ha manifestado su preocupación por un entorno de alta inflación, que podría complicar la adquisición de servicios y materias primas necesarias para su operativa. La escalada de aranceles impuesta por la administración de Donald Trump también representa un riesgo, ya que las disputas comerciales podrían provocar una desaceleración del ciclo económico.
En resumen, el nuevo liderazgo de Marc Murtra en Telefónica se enfrenta a importantes desafíos que podrían influir en la estrategia y sostenibilidad de la empresa en el futuro.
