Prohibición de bebidas energéticas a menores se extiende en España

Las autoridades sanitarias están tomando medidas frente al creciente consumo de bebidas energéticas entre los jóvenes, comparándolas con el alcohol debido a sus efectos negativos. Desde este verano, comunidades autónomas como Galicia han prohibido su venta a menores de edad, una medida que podría extenderse a todo el país en un futuro cercano.

La preocupación radica en que estas bebidas contienen dosis peligrosas de cafeína, altos niveles de azúcar y edulcorantes artificiales, presentando un gran potencial adictivo, especialmente en adolescentes. Según el nutricionista Víctor Serrano, algunas latas pueden contener hasta 300 miligramos de cafeína, equivalente a 3 o 4 cafés fuertes, superando la dosis máxima diaria recomendada para un adulto.

Efectos nocivos en la salud

El consumo excesivo de estas bebidas puede provocar alteraciones del sueño, ansiedad, taquicardias, hipertensión e incluso riesgo de infarto en casos extremos. “Hay casos documentados de infartos agudos de miocardio en jóvenes sin antecedentes tras abusar de estas bebidas”, afirma Serrano, quien también advierte sobre los riesgos asociados al alto contenido de azúcar, que puede llevar a hiperglucemias, resistencia a la insulina y riesgo de diabetes tipo 2.

Incluso las versiones “sin azúcar” no son inocuas, ya que los edulcorantes artificiales en exceso pueden desequilibrar la flora intestinal, fundamental para la prevención de varias enfermedades. Además, la acidez de estas bebidas, combinada con el azúcar, puede dañar el esmalte dental y favorecer las caries, según el experto.

Dependencia y mezclas peligrosas

Serrano explica que el cuerpo puede acostumbrarse a altas dosis de cafeína, generando un ciclo de dependencia. Esto es especialmente preocupante en jóvenes, cuyos sistemas nervioso y cardiovascular aún se están desarrollando. La Organización Mundial de la Salud desaconseja el consumo de estas bebidas en menores, destacando su potencial dañino.

Un aspecto alarmante es la combinación de bebidas energéticas con alcohol, una práctica común en fiestas juveniles. La cafeína puede enmascarar el efecto del alcohol, lo que lleva a los jóvenes a consumir más de lo que deberían, aumentando los riesgos de intoxicación. Además, estas bebidas pueden interferir con medicamentos como antidepresivos o tratamientos para la hipertensión, complicando aún más la salud de los consumidores.

Por otro lado, la estética de las latas de bebidas energéticas, diseñadas con colores llamativos y dibujos impactantes, ha sido objeto de crítica. “Están claramente diseñadas para atraer a jóvenes, y lo consiguen”, añade Serrano, quien considera que deberían ser equiparadas al alcohol, tal como se está haciendo con el vapeo y el tabaco.

La iniciativa de Galicia de prohibir su venta a menores marca un precedente en la lucha contra el consumo irresponsable de estas bebidas, y en el futuro se plantea restringir su venta en áreas específicas, similar a las regulaciones vigentes para las bebidas alcohólicas.