La empresa aeroespacial SpaceX, fundada por el magnate Elon Musk, ha cancelado por segunda vez el décimo lanzamiento de prueba de la nave Starship, que estaba programado para esta noche desde Starbase, en el sur de Texas. La decisión se tomó debido a las malas condiciones meteorológicas que imperan en la zona, lo que ha llevado a la empresa a buscar una nueva oportunidad para realizar el vuelo.
En un comunicado publicado en su cuenta de X, SpaceX informó: «Abandonamos la prueba de vuelo de hoy debido al clima. El equipo de Starship está determinando la siguiente mejor oportunidad para volar». La cuenta regresiva, programada para las 19:00 hora local (2:00 hora peninsular española del martes), se detuvo tras la decisión de cancelar el lanzamiento.
El vuelo había sido inicialmente programado para el domingo, pero fue pospuesto debido a problemas técnicos. Durante la retransmisión del evento, Dan Huot, un ejecutivo de SpaceX, reveló que se había producido una fuga en una tubería que suministraba oxígeno líquido al cohete, lo que obligó a la empresa a retrasar el intento de lanzamiento.
A pesar de que el cohete estaba listo para despegar, el equipo mantuvo la esperanza de que las condiciones climatológicas mejoraran. Sin embargo, Huot anunció que las noticias no eran favorables y se tomó la decisión de suspender el lanzamiento. En la retransmisión, a la que se conectaron hasta un millón de personas, Musk fue entrevistado mientras lucía una camiseta con el lema «Nuke Mars», reafirmando su ambición de alcanzar el planeta rojo.
Este lanzamiento iba a ser la décima misión de prueba de la Starship y la cuarta de este tipo programada para 2025. Las tres pruebas anteriores resultaron en la pérdida de la nave, lo que ha llevado a SpaceX a realizar modificaciones significativas en el modelo actual. Con estos vuelos, la empresa busca encontrar la fórmula para que tanto el propulsor Super Heavy como la Starship sean reutilizables en futuras misiones, lo que permitiría reducir los costos asociados.
En la última prueba realizada a finales de mayo, el cohete explotó aproximadamente una hora después de despegar. A pesar de estos contratiempos, SpaceX continúa su empeño en realizar un lanzamiento exitoso, que podría representar un avance significativo en la exploración espacial.
