Un estudio revela el vínculo entre la metástasis ósea y la anemia

Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Princeton ha desvelado la conexión entre la metástasis ósea, un fenómeno común en el cáncer, y la aparición de anemia. En particular, los científicos Yibin Kang y Yujiao Han han centrado su investigación en el cáncer de mama metastásico, descubriendo un mecanismo a través del cual las células cancerosas interrumpen la producción de glóbulos rojos sanos al robar el hierro necesario para su desarrollo.

La investigación, publicada en la prestigiosa revista Cell el 4 de septiembre de 2023, revela que las células cancerosas controlan a un tipo especializado de célula, el macrófago de isla de eritroblastos (EBI), que normalmente recicla el hierro en el hueso. Este proceso de «secuestro celular» priva a los glóbulos rojos de este elemento esencial, lo que facilita el crecimiento del tumor en el hueso y agrava la anemia en los pacientes.

Un descubrimiento clave para el tratamiento del cáncer

Comprender cómo se desarrolla el cáncer metastásico es fundamental, ya que este tipo de cáncer es uno de los más mortales y no dispone de una cura efectiva. Se estima que aproximadamente el 70% de los pacientes que mueren por cáncer de mama y próstata presentan metástasis ósea. Yujiao Han, autor principal del estudio, señala: «La esperanza es retardar o tratar la metástasis ósea y, al mismo tiempo, aliviar las complicaciones de la anemia».

El descubrimiento implica un cambio de enfoque en la investigación del cáncer, desviando la atención de las «semillas» del cáncer hacia el «suelo» donde se desarrolla, es decir, la médula ósea. Hasta ahora, este entorno había permanecido mayormente inexplorado, y Kang lo describe como «un gran agujero negro». Sin embargo, la llegada de tecnologías avanzadas de marcaje celular y secuenciación unicelular ha permitido al equipo mapear la médula ósea con un detalle sin precedentes.

El ciclo vicioso de la metástasis ósea y la anemia

El equipo de Kang y Han identificó grupos de macrófagos especializados que, en vez de contribuir a la producción de glóbulos rojos, fueron desviados para alimentar al tumor. En condiciones normales, estos macrófagos actúan como «células nodrizas», proporcionando hierro a los glóbulos rojos en desarrollo. Sin embargo, en presencia de metástasis óseas, el tumor atrae a estos macrófagos mediante señales químicas y desvía el hierro que deberían entregar a los glóbulos rojos.

La investigación también revela que los macrófagos explotados por el tumor no solo privan a los glóbulos rojos de hierro, sino que también impiden la expulsión de sus núcleos, etapa crucial en su maduración. Esto provoca un aumento en la cantidad de glóbulos rojos inmaduros en la médula ósea, lo que contribuye a la anemia. Al mismo tiempo, las células cancerosas se benefician del hierro robado, adaptándose para imitar a los glóbulos rojos. Guiadas por un factor de transcripción llamado GATA1, estas células tumorales comienzan a producir hemoglobina, permitiendo que el tumor prospere en el entorno pobre en oxígeno del hueso.

Este «mimetismo glóbulos rojos» no solo protege a las células cancerosas del estrés, sino que también les otorga una ventaja competitiva en su entorno. En resumen, el tumor crea un ciclo vicioso: se apropia del sistema de reciclaje de hierro del hueso para alimentarse, a la vez que socava la capacidad del organismo para generar nuevos glóbulos rojos.

Aunque el estudio se ha centrado en el cáncer de mama metastásico, los hallazgos tienen implicaciones potenciales para otros tipos de cáncer importantes. Al arrojar luz sobre cómo los tumores manipulan su entorno, esta investigación abre nuevas vías para terapias diseñadas no solo para ralentizar o detener la metástasis ósea, sino también para aliviar la anemia debilitante que a menudo la acompaña.