Los astrónomos han desentrañado parte del misterio sobre el origen del cometa 3I/ATLAS, un objeto interestelar que cruzó nuestro sistema solar en julio de 2023. Este cometa, el tercero de su tipo observado, ha sorprendido a la comunidad científica debido a sus peculiares características que indican que se formó en un entorno completamente diferente al del sistema solar.
Un análisis detallado del cometa
Investigadores utilizaron el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile para estudiar el cometa, obteniendo datos cruciales sobre su composición. La investigación, publicada el 23 de abril de 2023 en la revista Nature Astronomy, reveló que la abundancia de deuterio en el agua de 3I/ATLAS es más de 40 veces superior a la de los océanos de la Tierra y más de 30 veces superior a la de otros cometas del sistema solar. Esto marca la primera vez que se detecta deuterio en un objeto interestelar.
El autor principal del estudio, Luis Eduardo Salazar Manzano, doctorando en el Departamento de Astronomía de la Universidad de Michigan, explicó que esta notable cantidad de deuterio puede proporcionar indicios sobre las condiciones en las que se formó el cometa. “El enriquecimiento en deuterio suele ocurrir en nubes moleculares frías del espacio interestelar, en la misma época que se forman sistemas solares alrededor de otras estrellas”, indicó Salazar Manzano.
Condiciones extremas en el sistema planetario
Los investigadores estiman que el sistema planetario de donde proviene el cometa 3I/ATLAS era extremadamente frío, con temperaturas inferiores a 30 Kelvin, es decir, -243,14 grados Celsius. Este ambiente contrastó con las condiciones más cálidas del sistema solar durante su formación.
Además, se cree que 3I/ATLAS tiene hasta 11 000 millones de años, lo que lo convierte en un objeto más antiguo que nuestro sistema solar, que se formó hace aproximadamente 4 500 millones de años. El agua que aún permanece en el cometa probablemente se formó antes que su estrella anfitriona, sugiriendo que 3I/ATLAS se desarrolló a partir de un disco protoplanetario de gas y polvo.
El descubrimiento de que 3I/ATLAS contiene agua deuterada, a pesar de no haberse encontrado agua común, ha sorprendido a los científicos. “Esto indica que 3I/ATLAS es un objeto verdaderamente inusual”, afirmó Salazar Manzano.
El uso de ALMA fue fundamental, ya que este radiotelescopio puede observar más cerca del Sol que los telescopios ópticos tradicionales, evitando daños en sus componentes. Los investigadores realizaron observaciones cuando el cometa estaba a unos 203 millones de kilómetros del Sol, lo suficientemente cerca como para que el hielo del cometa se sublimara en gas detectable por el calor solar.
Aunque los astrónomos no pueden determinar con precisión el sistema planetario exacto del que proviene 3I/ATLAS, su estudio sigue siendo valioso. Los objetos interestelares como este pueden ofrecer una visión única del universo y de cómo han cambiado las condiciones a lo largo del tiempo.
El Observatorio Vera C. Rubin en Chile, que comenzó a publicar imágenes en junio de 2023, podría aumentar la detección de estos cometas, permitiendo a los científicos entender si 3I/ATLAS es una excepción o si otros cuerpos celestes presentan características similares.
El astrónomo planetario Theodore Kareta ha comentado sobre la importancia de estos hallazgos, señalando que la presencia de deuterio actúa como una huella dactilar que revela las condiciones en las que nació el cometa. “A medida que nuestra galaxia ha envejecido, los tipos de cometas que ha formado han cambiado, lo que significa que también han cambiado los tipos de planetas que puede crear”, destacó Kareta.
Los hallazgos sobre 3I/ATLAS son solo el comienzo de una nueva era de descubrimientos en astronomía, donde la comprensión de estos objetos interestelares nos abre ventanas hacia el pasado y nos ayuda a vislumbrar el futuro de nuestro universo.
