El físico que defiende el cambio de hora frente a Sánchez

Con la llegada de la primavera, los relojes se adelantarán en la madrugada del sábado al domingo, dando inicio al horario de verano. A las 02:00 horas del 25 de marzo de 2023, los relojes marcarán las 03:00, lo que implica que los españoles dormirán una hora menos. Este cambio, regulado por la Directiva 2000/84/CE de la Unión Europea, busca aprovechar las horas solares en diferentes épocas del año, pero ha suscitado un intenso debate sobre su necesidad.

La postura de Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha manifestado en reiteradas ocasiones su deseo de eliminar el cambio de hora, argumentando que esta práctica ya no tiene sentido. En octubre de 2025, Sánchez afirmó que «cambiar la hora dos veces al año apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente». Sin embargo, su postura ha encontrado resistencia por parte de diversos expertos.

La defensa del cambio de hora

Una de las voces críticas que se alza contra la eliminación del cambio de hora es la del físico José María Martín-Olalla, profesor en la Universidad de Sevilla. Según Martín-Olalla, los cambios horarios son necesarios para «adaptar nuestra actividad en verano a las condiciones del verano y en invierno a las condiciones del invierno». A su juicio, la argumentación de Sánchez se reduce al ahorro energético, lo cual no es suficiente para justificar la eliminación de esta práctica.

El profesor subraya que «no creo que el argumento del ahorro energético sea el principal». Ya en 1812, las Cortes de Cádiz ajustaban sus sesiones a diferentes horarios en función de la estación. Esta adaptación, según Martín-Olalla, es esencial desde un punto de vista natural para el funcionamiento social.

Además, el físico destaca que mantener un único horario durante todo el año «generaría incomodidades». Explica que, aunque actualmente la molestia radica en tener que cambiar la hora, si se eliminara esta práctica, habría otros problemas, como ir a trabajar en verano durante las horas de más calor o en invierno antes del amanecer. La complejidad de la geografía española también influye en esta cuestión, ya que en regiones como el levante se sentirían desfasados en verano, mientras que en Galicia ocurriría lo contrario en invierno.

Martín-Olalla concluye que el cambio de hora representa un compromiso en el que «nadie gana del todo, pero tampoco pierde en exceso». Esta solución intermedia permite evitar que unos ciudadanos tengan condiciones desfavorables en ciertas épocas del año. Por lo tanto, el debate sobre la conveniencia de mantener o eliminar el cambio de hora sigue abierto, mientras el Consejo Europeo aún no ha logrado un consenso claro sobre esta cuestión.

Así, mientras la discusión persiste, los españoles continuarán adelante con el cambio de hora, marcando el inicio del horario de verano y añadiendo un nuevo capítulo a este controvertido tema.