La neurociencia no nos convertirá en superhumanos, advierte Pascual-Leone

El neurocientífico Álvaro Pascual-Leone, catedrático de neurología en la Escuela de Medicina de Harvard, ha hecho declaraciones contundentes sobre las expectativas en torno a los avances de la neurociencia, afirmando que la idea de mantener el cerebro eternamente joven es una «gilipollez». Durante su participación en la Jornada de Sociedades COSCE celebrada en Madrid, subrayó que no es probable que se conviertan en realidad las fantasías de capacidades cerebrales expandidas a corto plazo.

Según Pascual-Leone, el sistema nervioso humano está diseñado como una «máquina optimizada», lo que implica que cualquier mejora en un área podría conllevar pérdidas en otra. «En muchos aspectos, creo que nos vamos a dar cuenta de que es un juego de suma cero; lo que ganas por un lado, lo pierdes por otro», explicó el experto en estimulación cerebral no invasiva.

Expectativas y realidades de la neurociencia

El científico destacó que estamos en una fase muy incipiente de la neurociencia, especialmente en áreas como la neuromodulación y las neurotecnologías. A pesar de las expectativas infladas, considera que son parte de «pura ciencia cognitiva» y puede ser beneficioso enfrentarse a los retos con una actitud optimista. Sin embargo, advirtió que estas soluciones pueden generar nuevos problemas, lo que podría ser más preocupante que las enfermedades que intentan curar.

Pascual-Leone afirmó que, a pesar de las limitaciones, es posible que se desarrollen tecnologías que permitan identificar enfermedades antes y tratarlas de manera más efectiva, aunque no se espera erradicar estas patologías. «Ojalá me equivoque», agregó.

Un nuevo enfoque en la neurología

El neurocientífico también reflexionó sobre el futuro de la neurología, sugiriendo que debe evolucionar más allá del tratamiento de enfermedades. «No puede ser solo eso; tiene que expandirse para promover la prevención y maximización de la salud cerebral», sostuvo. Esto implica un cambio fundamental en cómo se aborda la salud del cerebro, donde la educación y la orientación son esenciales para que las personas tomen decisiones adecuadas sobre su bienestar.

Respecto a los hábitos de vida, Pascual-Leone enfatizó la necesidad de personalizar la información sobre ejercicios, dietas y entrenamiento cognitivo. «Si tienes fiebre, no te dicen ‘toma algo’, te recetan algo concreto», comentó, sugiriendo que lo mismo debería aplicarse a los estilos de vida.

En un tono crítico, refirió que la idea de querer mantener el cerebro siempre joven es errónea, ya que lo que realmente se busca es que funcione de la mejor manera posible para la edad que se tiene. «Hay cambios en la estructura cerebral y en su función con la edad, y no se debe ver la edad como un decaimiento, sino como un desarrollo a lo largo de la vida», añadió.

Finalmente, abordó la cuestión de las habilidades cognitivas, señalando que aunque algunas capacidades pueden ser más propias de la juventud, hay habilidades más holísticas que los mayores pueden desarrollar mejor. Pascual-Leone concluyó que la búsqueda de mejoras a través de neurotecnología debe tener en cuenta las implicaciones individuales, advirtiendo sobre los riesgos de priorizar ciertas habilidades a expensas de otras.