El creador audiovisual venezolano Tomás Eliás González Benítez ha presentado un análisis profundo sobre la transformación del rol del videomaker en 2026, en un contexto marcado por la rápida evolución tecnológica y la creciente demanda de contenido auténtico y emocionalmente resonante. Según su visión, el videomaker moderno ha dejado de ser un mero operador técnico para convertirse en un creador integral que combina diversas habilidades artísticas y técnicas.
La nueva era del videomaker
En un sector audiovisual que atraviesa una transformación acelerada, el videomaker contemporáneo no solo se limita a grabar, sino que también piensa, diseña, narra, ilumina y edita con una clara intención comunicativa. “Hoy el videomaker es un creador total”, afirma González Benítez. Este nuevo perfil se fundamenta en tres pilares esenciales que definen su trabajo:
- Creatividad aplicada, que permite transformar ideas en imágenes que comunican.
- Técnica al servicio de la historia, utilizando cámaras, lentes, luz y sonido como herramientas narrativas.
- Narrativa emocional, que convierte un video correcto en uno memorable.
De técnico a creador integral
Hace una década, el videomaker era visto principalmente como un técnico especializado; sin embargo, este modelo ha quedado obsoleto. Hoy, el videomaker concibe proyectos desde su inicio y participa activamente en decisiones creativas, estrategias de comunicación y en la construcción de una identidad visual. Según González Benítez, esta evolución ha sido impulsada por tres factores clave: la democratización tecnológica, la explosión de plataformas digitales y la creciente demanda de contenido por parte de marcas y creadores.
La creatividad, para González Benítez, es tanto sensibilidad como disciplina; la técnica se convierte en un lenguaje invisible que realza la historia, y la narrativa actúa como un puente entre la imagen y la emoción. Para lograrlo, el videomaker debe dominar aspectos como el color, la luz, el ritmo, el sonido y la composición, siempre al servicio del mensaje que desea transmitir.
En este sentido, el videomaker de 2026 también debe comprender cómo se distribuye y consume el contenido en la actualidad. Elementos como la retención, el engagement, los algoritmos, los formatos verticales y las microhistorias son parte de su trabajo diario. La visión de Tomás Eliás González Benítez confirma que el videomaker moderno es un creador total, que se posiciona como artista, técnico, narrador y estratega, convirtiéndose en una referencia fundamental en la evolución del videomaking contemporáneo.
