Vera Gedroits: la pionera olvidada de la cirugía militar rusa

Vera Gedroits fue una figura excepcional en la historia de la medicina militar, destacándose como la primera cirujana militar rusa y como la primera mujer que ocupó el cargo de médico en la corte imperial. Nacida en Kiev en 1876 en una familia aristocrática, su vida estuvo marcada por la búsqueda de la excelencia médica y el desafío a las convenciones sociales de su época.

Desde joven, Gedroits mostró un carácter rebelde y un fuerte compromiso con sus ideales. Su infancia se desarrolló entre tutores privados y escuelas en San Petersburgo, donde comenzó a involucrarse en círculos revolucionarios, lo que llevó a un constante acoso por parte de la policía. Para escapar de estas restricciones, aceptó un matrimonio de conveniencia que le permitió mudarse a Suiza y cambiar su nombre. En Lausana, realizó estudios de medicina, graduándose en 1898 con calificaciones sobresalientes.

Una pionera en el campo de la cirugía

Al regresar a Rusia en 1900, se unió a la Cruz Roja en un contexto donde apenas un 4 % de los médicos eran mujeres. Con el estallido de la guerra ruso-japonesa en 1904, Gedroits fue enviada al frente, convirtiéndose en la primera cirujana militar del país. Allí, operaba en vagones-hospital junto a la línea de combate, un entorno repleto de riesgos. Introdujo la laparotomía sistemática en heridas abdominales, una técnica que revolucionó la atención médica en el campo de batalla y que el ejército ruso adoptó gracias a sus observaciones y estadísticas médicas.

Su valentía y capacidad innovadora no solo salvaron vidas, sino que también cambiaron la forma en que se abordaba la cirugía de guerra en Rusia. En 1909, su excepcional trayectoria le valió ser nombrada médico en los palacios de Tsarskoe Selo y Pávlovsk, donde atendía a los hijos de los zares y enseñaba nociones de enfermería a la emperatriz Alejandra y a sus hijas. Un episodio célebre de su carrera ocurrió cuando, al encontrarse con Rasputín en una sala de enfermos, lo expulsó físicamente, un acto que podría haber terminado con la carrera de otros, pero que no afectó su trayectoria.

Literatura y legado

Tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución, Gedroits continuó su labor médica en Kiev. En 1921, fue nombrada profesora de cirugía pediátrica, pero las purgas soviéticas de la década de 1930 la apartaron de su puesto y la dejaron sin ingresos. En ese periodo, se dedicó a la literatura, publicando poemas y obras autobiográficas bajo un seudónimo masculino, un reflejo de su inconformidad con el machismo reinante.

Vera Gedroits falleció en 1932 a causa de un cáncer de útero, y su vida fue un testimonio de la lucha de las mujeres en la ciencia y la medicina en una época de severas restricciones. Su legado perdura tanto en el quirófano como en la literatura, siendo recordada como una pionera que rompió moldes sociales y científicos en la Rusia de principios del siglo XX.