Antonio Serradilla, de 26 años, ha sido convocado nuevamente por el seleccionador Jordi Ribera para la selección española de balonmano, seis años después de su última aparición. El sevillano, que debutó con apenas 20 años mientras jugaba en el Guadalajara, ha tenido un recorrido variado en su carrera, pasando por equipos como el Logroño, el Elverum noruego y el Magdeburg alemán, hasta llegar al Stuttgart.
El camino de Serradilla no ha sido sencillo; durante su etapa en el equipo riojano, sufrió la extirpación de un ojo, un hándicap que ha aprendido a sobrellevar. En su reciente participación en Suecia, se ha convertido en uno de los jugadores más utilizados por la selección, desempeñándose en el centro de la defensa.
Un regreso esperado
El jugador reconoce que su regreso a la selección tiene un sabor especial: “Aunque no lo sea, en la memoria colectiva es como si lo fuese”, refiriéndose a su debut en Málaga contra Suecia. Serradilla se muestra optimista sobre su futuro en el equipo: “Cuando te llama el seleccionador siempre te ilusiona. Mi intención y mi objetivo era demostrar que doy el nivel para jugar con los Hispanos”.
La trayectoria de Serradilla incluye triunfos significativos a nivel de clubes, como la Champions y la Bundesliga con el Magdeburg, aunque él mismo señala que esos logros no cuentan de la misma manera en la selección nacional. “La selección es otra cosa”, afirma, reflejando la diferencia entre el éxito a nivel de clubes y el deseo de destacar en el equipo nacional.
Desafíos y adaptaciones tácticas
Recientemente, Serradilla dejó el Magdeburg para unirse al Stuttgart, enfrentándose a un cambio de objetivos en el equipo: “No podía esperar tanto tiempo para asegurarme un equipo en Alemania, y aunque los objetivos son distintos estoy encantado porque me valoran y juego todo el tiempo, en ataque y en defensa”. Este nuevo enfoque incluye tácticas innovadoras, donde se practica un juego sin pivote y con cuatro laterales, algo que aún no se ve en España.
El jugador comenta sobre la complejidad de coordinar a los laterales en este sistema táctico: “Lo difícil de ese sistema es coordinarse los laterales para no ocupar el sitio de tu compañero”. Sin embargo, siente que esta táctica le beneficia, ya que le permite tener más influencia en el juego, lo que le resulta cómodo y gratificante.
A pesar de que su llegada a la selección no fue en el mejor momento debido a una lesión en el último mes, Serradilla se muestra esperanzado: “Ya estaba volviendo a entrar en el equipo”, lo que subraya su dedicación y esfuerzo por estar a la altura de las circunstancias.
La historia de Antonio Serradilla es un ejemplo de resiliencia y determinación, y su regreso a la selección representa no solo un logro personal, sino también una oportunidad para demostrar su valía en el ámbito nacional.
