La Fórmula 1 se prepara para un cambio significativo en 2026, con la implementación de nuevas regulaciones técnicas que transformarán la apariencia y el rendimiento de los monoplazas. La FIA ha definido las pautas que permitirán a los coches ser 20 centímetros más cortos y 30 kilogramos más ligeros, una modificación que responde a las demandas de los pilotos por vehículos más reactivos y manejables.
La nueva generación de coches mantendrá un enfoque en la seguridad, asegurando que los elementos de protección no se vean comprometidos. La distancia entre ejes se reducirá de 3,6 metros a 3,4 metros, mientras que el ancho pasará de 2,0 metros a 1,9 metros. Además, el peso mínimo de los monoplazas disminuirá de 798 kg a 768 kg, como indicó Nicholas Tombazis, máximo responsable de monoplazas de la FIA.
Innovaciones en la unidad de potencia
Las nuevas unidades de potencia combinarán un motor de combustión interna (ICE) y un sistema eléctrico, con una distribución equitativa de la potencia. La salida del ICE se reducirá de 560 kW a 400 kW (aproximadamente 544 CV), mientras que el sistema de recuperación de energía cinética (MGU-K) triplicará su importancia, pasando de 150 kW a 350 kW (aproximadamente 476 CV). Esto permitirá que la potencia total supere los 1 000 CV, pero con un enfoque mayor en la eficiencia eléctrica.
Para optimizar el rendimiento en circuitos críticos como Spa y Monza, se introducirá la aerodinámica activa, que permitirá a los coches reducir su resistencia al avance de forma dinámica. Esta tecnología permitirá a los pilotos mantener el límite sin necesidad de recurrir al sistema de «lift and coast». La carga aerodinámica se reducirá en un 30% y la resistencia al avance en un 55% gracias a esta implementación.
Sostenibilidad como prioridad
Uno de los aspectos más destacados de las nuevas regulaciones es el compromiso con la sostenibilidad, ya que los motores funcionarán exclusivamente con combustibles 100% sostenibles, eliminando cualquier componente de origen fósil. Tombazis destacó que el objetivo es lograr una huella de carbono cero para 2030, contribuyendo así a la reducción de emisiones en el campeonato, que actualmente representa alrededor del 2% de la huella total.
El sistema DRS será reemplazado por un mecanismo de aerodinámica activa integral, que actuará tanto en el alerón delantero como en el trasero, permitiendo dos configuraciones: Z-Mode para alta carga en curvas y X-Mode para baja resistencia en rectas. Además, se introducirá el Modo de Sobrepaso Manual, que ofrecerá un despliegue adicional de potencia eléctrica de hasta 350 kW a velocidades superiores a 290 km/h, permitiendo a los coches perseguidores superar a sus rivales de forma más efectiva.
Estos cambios no solo prometen mejorar la calidad del espectáculo en pista, sino que también fomentarán la cercanía entre los coches y facilitarán los adelantamientos, priorizando la emoción sobre los tiempos absolutos. La Fórmula 1 se dirige hacia una nueva era, donde la innovación técnica y el compromiso con la sostenibilidad van de la mano.
