AstraZeneca da un paso hacia Nueva York y eleva su perfil global

La farmacéutica AstraZeneca ha decidido dar un medio paso hacia el mercado estadounidense al anunciar que incluirá una cotización directa en Nueva York junto a las que ya mantiene en Londres y Estocolmo. Esta decisión se produce en un contexto donde la capitalización de mercado de la compañía asciende a 172.000 millones de libras (equivalente a 197.000 millones de euros), consolidándola como el segundo mayor componente del índice FTSE 100.

Expansión global y oportunidades de inversión

El nuevo movimiento permitirá que las acciones de AstraZeneca sean totalmente canjeables, creando una «cotización global» que ofrecerá oportunidades de negociación prácticamente las 24 horas del día. Esta estrategia no solo busca atraer a inversores que tienen restricciones para poseer certificados de depósito estadounidenses (ADR), como algunos fondos de pensiones y accionistas minoristas, sino que también pone de relieve la creciente importancia del mercado estadounidense para la compañía.

Un reciente movimiento similar fue llevado a cabo por el grupo energético francés TotalEnergies, que también ha buscado aumentar su presencia en el mercado estadounidense. Sin embargo, aunque la inclusión en este nuevo mercado es deseable, la demanda adicional en Estados Unidos podría ser marginal, ya que alrededor del 20% de las acciones de AstraZeneca que cotizan en Reino Unido ya pertenecen a inversores estadounidenses, según datos de LSEG.

Desafíos en el mercado británico

A pesar de las ventajas que podría ofrecer la cotización en Nueva York, AstraZeneca ha enfrentado desafíos en su relación con el gobierno británico, que ha sido criticado por pagar relativamente poco por los medicamentos. La postura inflexible de Reino Unido en esta disputa ha llevado a la empresa a pausar sus inversiones en el país, mientras que ha anunciado planes para invertir 50.000 millones de dólares (aproximadamente 42.600 millones de euros) en Estados Unidos para el año 2030.

La decisión de extender su presencia en el mercado estadounidense podría fortalecer el poder de negociación de AstraZeneca en futuras discusiones sobre precios de medicamentos, especialmente ante la presión del ex presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha instado a las farmacéuticas a ajustar los precios a los de la «nación más favorecida».

Aunque AstraZeneca no tiene planes inmediatos de trasladar su sede, el hecho de que el 42% de sus ingresos provengan de Estados Unidos, con una previsión de aumento al 50% para 2030, hace que cualquier amenaza de mudanza sea más plausible. Esta situación no solo representa un reto para el mercado londinense, sino que también destaca las implicaciones estratégicas de la cotización en Nueva York para la compañía.