El 85% de los nudos de conexión de la red eléctrica en Castilla y León se encuentran saturados, lo que limita gravemente la capacidad de nuevas conexiones tanto para industrias como para viviendas. En provincias como Burgos, todos los puntos de enganche han alcanzado su máxima capacidad, lo que ha llevado a las compañías eléctricas a advertir que el sistema de distribución en la comunidad «está al límite».
Ante esta preocupante situación, el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, junto con el consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quinones, se reunirán este viernes con el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, para discutir la planificación del transporte energético en la región. Esta decisión es crucial, ya que, según el Ejecutivo autonómico, está en juego una inversión empresarial de 15.000 millones de euros que depende de la garantía de suministro eléctrico.
Inversiones necesarias para el futuro energético
Durante la reunión, Carriedo y Suárez-Quinones solicitarán al Gobierno central que se desbloqueen las inversiones en la red eléctrica, argumentando que es imprescindible aprovechar la energía generada en Castilla y León y trasladarla a los polígonos industriales. Tras el apagón general de la primavera pasada, la Junta ha subrayado la necesidad de mejorar la infraestructura eléctrica para asegurar un suministro fiable a los núcleos de población y al sector industrial.
La petición de la Junta cuenta con el respaldo de la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec), que demanda un modelo retributivo adecuado y una planificación ágil que refuerce los puntos de acceso a la red donde la demanda lo exija. Aelec, que incluye entre sus miembros a Iberdrola, Endesa y EDP, considera que Castilla y León se encuentra entre las comunidades más saturadas en este aspecto.
Situación provincial de la red eléctrica
Analizando la situación por provincias, Burgos presenta una saturación del 100%, lo que impide cualquier nueva conexión. En un estado un poco mejor se encuentran Ávila (97%), Salamanca (95%) y Soria (93%). Las provincias de Valladolid (88%), Palencia (83%) y Zamora (82%) también enfrentan alta saturación. Por otro lado, León tiene un 74% de capacidad ocupada, mientras que Segovia se encuentra en la mejor situación con un 44%.
Comparando con otras comunidades autónomas, Castilla y León está ligeramente por encima de la media nacional, aunque aún lejos de los niveles críticos de La Rioja y País Vasco, que alcanzan el 99%. Por su parte, los archipiélagos presentan menores índices de saturación, con un 33% en Canarias y un 39% en Islas Baleares.
A pesar de esta saturación, el número de solicitudes para conectarse a la red ha aumentado significativamente, multiplicándose por diez en los últimos tres años en todo el país. Sin embargo, debido a la falta de capacidad, en 2024 las empresas de Aelec solo pudieron atender un 10% de estas solicitudes, que sumaban un total de 67 gigavatios (GW) de demanda, logrando atender únicamente 6 GW.
En Castilla y León, la distribuidora i-DE, de Iberdrola, gestiona la mayor parte de la red de distribución, a excepción de Segovia, donde opera Unión Fenosa. En otras provincias, i-DE comparte su presencia con otras distribuidoras, como en León. En total, la compañía gestiona más de 50.000 kilómetros de líneas, 15.000 centros de transformación y 246 subestaciones.
El pasado 12 de septiembre, el Gobierno aprobó un Real Decreto que regula los planes de inversión en redes eléctricas, aumentando el límite de inversión en la actividad de distribución eléctrica. No obstante, Aelec ha señalado que para hacer frente a la creciente demanda es necesario «reforzar y digitalizar» la red de distribución, lo que requiere un modelo regulatorio que permita la realización de las inversiones pertinentes. Sin embargo, las propuestas regulatorias presentadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) no parecen alinearse con estas necesidades urgentes.
